El fenómeno conocido como ‘buyer’s remorse’ impulsa decisiones más racionales, mayor comparación de precios y una búsqueda constante de descuentos más allá de las campañas estacionales
El final de las rebajas de invierno deja paso a un nuevo patrón de comportamiento entre los consumidores: la llamada “resaca de consumo”. Lejos de frenar la actividad, este momento posterior a los grandes periodos promocionales marca una transición hacia hábitos de compra más planificados, estratégicos y orientados al ahorro sostenido, un cambio que empieza a redefinir la relación entre marcas, descuentos y decisiones de compra.
Tras semanas de ofertas intensivas, muchos compradores revisan su gasto y ajustan su forma de consumir. Este fenómeno, conocido como ‘buyer’s remorse’, refleja una evolución hacia decisiones más racionales después de picos de compra impulsiva. Según datos del sector, hasta el 84% de los españoles realiza alguna compra durante las rebajas, lo que explica el impacto posterior en la percepción del gasto y en la sensibilidad al precio.
Desde el punto de vista del marketing, este cambio implica que el descuento deja de ser un estímulo puntual ligado a campañas como rebajas o Black Friday y pasa a integrarse en una lógica de consumo más continua.
“La transición tras las rebajas consolida el papel de las comunidades digitales de ahorro, donde la información y la transparencia ayudan a tomar decisiones más informadas”, asegura Manuel Zabala, cofundador de Chollometro.
Del impulso a la planificación
El comportamiento del consumidor evoluciona hacia una búsqueda activa y constante de oportunidades. Plataformas de ofertas detectan cómo los usuarios comparan precios, analizan el valor real de los productos y evitan compras impulsivas tras periodos de gasto elevado.
En lo que va de febrero, Chollometro supera los 16 millones de visitas, un indicador que evidencia cómo el interés por el ahorro se intensifica precisamente después del cierre de las promociones. Este escenario encaja con una tendencia más amplia hacia el consumo consciente: los compradores no dejan de gastar, pero distribuyen mejor su presupuesto y priorizan la eficiencia de cada compra.
Para las marcas, el reto ya no es únicamente generar picos de ventas durante campañas estacionales, sino mantener relevancia en un consumidor que monitoriza ofertas durante todo el año.
Un nuevo terreno estratégico para las marcas
La llamada resaca de consumo introduce un matiz clave en la estrategia comercial: el consumidor ya no espera a grandes eventos promocionales para buscar valor, sino que adopta una actitud proactiva basada en la información y la validación colectiva. Esto obliga a repensar la comunicación de precios, la transparencia y el papel de las comunidades digitales en el proceso de decisión.
En un contexto marcado por la saturación promocional, el marketing evoluciona hacia modelos donde la confianza, la comparación y la utilidad real pesan más que la urgencia del descuento. Una señal clara de que, tras el ruido de las rebajas, emerge un consumidor más crítico, informado y difícil de sorprender con simples rebajas de precio.
