La campaña ‘Can You Spice Together?’ une cultura foodie, dating sin presión y activaciones digitales para conectar con los jóvenes europeos de cara a San Valentín
Tinder y Sprite arrancan 2026 con ‘Can You Spice Together?’, una colaboración internacional que se desplegará en varios mercados europeos en las semanas previas a San Valentín. La campaña nace de un insight cultural claro: las nuevas generaciones buscan vivir las citas de una forma más ligera, auténtica y divertida, alejadas de la presión y las expectativas tradicionales. En ese contexto, el gusto por lo “spicy” -tanto en la comida como en la forma de relacionarse- se convierte en el hilo conductor de una propuesta que mezcla entretenimiento, humor y conexión real.
La idea creativa conecta el carácter refrescante e icónico de Sprite con el papel de Tinder como facilitador de nuevas formas de relacionarse. No es casual: durante 2025, las menciones a “spicy” en las bios de Tinder crecieron un 29 %, reflejando cómo la comida picante y los rituales sociales asociados a ella forman parte del lenguaje y los códigos culturales de los jóvenes.
Bajo la pregunta ‘Can You Spice Together?’, la campaña se mueve de forma nativa en entornos digitales a través de short videos, activaciones con influencers y formatos interactivos, alineados con la manera en la que hoy se construyen las relaciones: a base de intereses compartidos, señales culturales y humor.
Uno de los ejes principales de la colaboración es el lanzamiento de Spice Breakers, una nueva funcionalidad dentro de la app de Sprite que permite a los usuarios enviar frases para romper el hielo inspiradas en el universo “spicy”. Estas interacciones no solo dinamizan las conversaciones entre matches, sino que también ofrecen incentivos como suscripciones a Tinder Gold, merchandising de edición limitada o la posibilidad de aparecer en los canales sociales de Sprite y de distintos creadores de contenido.
Además, la campaña se amplifica con packaging co-brandeado Tinder x Sprite en países como Polonia, Austria, Bélgica y los bálticos, reforzando su presencia en momentos cotidianos de consumo.

