por José Arribas
Quizá el principio del fin de una industria llega cuando todos se sientan a la misma mesa… pero nadie está dispuesto a dar de comer al de enfrente. A pocos días de la visita del Santo Padre León XIV a España, he leído con detenimiento su carta encíclica Magnifica Humanitas y no he podido evitar recordar una vieja historia que escuché hace años: “Las dos cucharas largas”.
Cuenta la historia que un hombre pidió a un sabio que le mostrara la diferencia entre el cielo y el infierno. El sabio lo condujo primero a una enorme sala. En el centro había una mesa interminable, repleta de comida: todos los alimentos que cualquiera pudiera desear. Alrededor de la mesa había personas hambrientas, desesperadas, incluso furiosas. Todas tenían atadas a sus brazos unas cucharas larguísimas.
El hombre observó cómo cada uno intentaba alimentarse sin éxito. Las cucharas eran demasiado largas para llevar la comida hasta su propia boca. Cuanto más lo intentaban, mayor era su frustración y sufrimiento.
Esto es el infierno dijo el sabio.
Después lo llevó a otra sala. Era exactamente igual. La misma mesa infinita, la misma comida y las mismas cucharas largas. Sin embargo, allí reinaba la calma. Las personas sonreían, conversaban y nadie parecía pasar hambre. El hombre tardó unos segundos en comprender la diferencia: allí, cada persona utilizaba su cuchara para dar de comer a quien tenía enfrente.
Esto es el cielo susurró el sabio. Porque aquí entendieron algo esencial: nadie puede alimentarse solo.
Y mientras leía la encíclica, no podía dejar de pensar en mi sector. En cómo llevamos años asistiendo a una peregrinación macabra hacia el abismo: agencias que acaban convertidas en la antesala del olvido. Nos hemos convencido de que el enemigo es la IA. Que serán los algoritmos y la automatización quienes acabarán con nosotros.
“A veces tengo la sensación de que nuestro sector lleva demasiado tiempo sentado en aquella primera mesa: rodeado de talento, creatividad y oportunidades, pero muriéndose de hambre mientras se compite por ver quién consigue acercarse primero la cuchara a la boca”
Pero quizá el problema sea mucho más incómodo de admitir: la IA no acabará con las agencias. Lo hará nuestra incapacidad para cuidarnos entre nosotros.
Lo harán los concursos no remunerados convertidos en norma. Las ideas regaladas. La obsesión por ganar, aunque eso implique vaciar de dignidad al de enfrente. Lo hará haber olvidado que una industria no se sostiene solo con talento, sino también con principios. Porque el problema de las cucharas largas nunca fue la herramienta. Fue el individualismo.
A veces tengo la sensación de que nuestro sector lleva demasiado tiempo sentado en aquella primera mesa: rodeado de talento, creatividad y oportunidades, pero muriéndose de hambre mientras se compite por ver quién consigue acercarse primero la cuchara a la boca.
Quizá todavía estemos a tiempo de entender algo esencial: que ninguna agencia será verdaderamente fuerte en una industria débil. Que nadie gana cuando todos alrededor empiezan a desaparecer. Y que hay algo infinitamente más peligroso que la inteligencia artificial: olvidar que las industrias, igual que las personas, solo sobreviven cuando aprenden a alimentarse unas a otras.
José Arribas (Linkedin) es socio director ejecutivo y máximo responsable creativo de Parnaso, agencia de publicidad de servicios plenos de carácter independiente afincada en España. Publicitario de largo recorrido en la industria española, la mayor parte de su carrera ha transcurrido en la vertiente de las agencias de publicidad y en el de la asesoría en marketing y comunicación a grandes, medianas y pequeñas empresas. Licenciado en Historia y master en publicidad por ICAI – ICADE, tras formar parte del área creativa en varias agencias multinacionales, Arribas da el paso a la vertiente indie. Primero como director creativo ejecutivo de Mak Publicidad, donde llegó a ser el máximo responsable creativo de la agencia y posteriormente como socio y director creativo ejecutivo de La Caseta. En 2007 fundó e impulsó su propia agencia en la ciudad de Sevilla, Parnaso, desde la que opera a nivel nacional e internacional dando un servicio integral a marcas como Puerto de Indias, Ubago, Fresón de Palos, GSC Aero, FER, Inés Rosales, Energía Plus, Alter Software o HGBS, entre otras.

