La actitud del consumidor español sobre la economía toca fondo

Momentáneamente, las actitudes de los consumidores sobre la economía han tocado fondo y presentan cierta mejora de cara a al futuro, aunque el índice de confianza sigue en niveles negativos. No obstante este cambio no se reflejará en una enérgica revitalización del consumo.

La crisis económica se ha llevado por delante el consumo de los hogares españoles, así como su capacidad ahorradora. Dos factores que marcan gravemente la 'funcionalidad' de un estado económico basado principalmente en el consumismo, y de un negocio o industria, la publicitaria, que se ve mermada seriamente si el índice de consumo o la tendencia al gasto por parte del consumidor se retrae. Pero los últimos datos pueden suponer un cambio de tendencia. Según las cifras del último Indice de Confianza de Millward Brown, tras dos años de caída acusada, se aprecia un respiro en el consumo y en la percepción de la economía por parte del consumidor español. la cuestión es si este dato es un hecho aislado o si se puede confirmar que, en este sentido, se ha tocado fondo y ahora comienza la lenta recuperación anunciada por diferentes fuentes.

"Es pronto para saber si es una evolución consistente, aunque parece apoyada por algunos datos de la economía real. Aunque es una gran noticia para todos nosotros, hasta el otoño no se podrá contrastar la consistencia de esta mejora en las percepciones de la gente", señalan sus responsables. Lo cierto es que el Índice de Confianza del Consumidor de Millward Brown sale de la sima, aunque sigue mostrando un valor extremadamente negativo.

La valoración de la situación económica del país sigue siendo patológicamente negativa: el 90,9% la considera mala o muy mala, y el 2,2% buena o muy buena, pero en abril estos datos eran 94,8% y 0,4%,  espectivamente, es decir, aún peores. Mejora significativamente la valoración del momento para realizar grandes compras para el hogar, en lo que es una tendencia definida desde finales de 2012. De todos los indicadores es el que más mejora, y hace pensar que tras el anida una potencial recuperación del consumo. La valoración de la situación económica de los hogares mejora, invirtiendo la tendencia que se inició a mediados de 2011. También lo hace, moderadamente, la previsión de la situación económica de los hogares dentro de seis meses. Todos estos indicadores están en niveles muy negativos, pero invierten unas tendencias que parecían inexorables desde mediados de 2010 y lo hacen los cuatro simultáneamente.

A pesar de las mejoras en las percepciones no se puede arriesgar a suponer que sea una inversión de tendencia ni parece que sobre ellos pueda detectarse una enérgica revitalización del consumo.
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