¿Es la tienda milanesa de Apple la mejor del planeta?

Los expertos internacionales en retail la califican como el espacio de marca del futuro que implanta el modelo a seguir

La firma de Cupertino nos tiene acostumbrados a abrir cada vez nuevos e innovadores espacios de venta, popularmente conocidos como tiendas, donde el usuario puede, además de hacerse con alguno de sus productos o servicios, entrar de lleno en el universo de la marca y alcanzar nuevos niveles de 'engagement' o conexión con la misma. Ese es precisamente el objetivo de Apple cuando aborda un proyecto de estas características, ya que está empeñada en formar parte de ese exclusivo grupo de retailers que hacen de sus espacios físicos de venta una extensión de su filosofía y carácter de marca, en búsqueda de esa conexión con el nuevo consumidor. Un grupo donde se encuentran otras empresas como Inditex, Prada, Samsung, Primark, H&M, Nespresso o Nike, entre otras. Sobre todo por las ubicaciones en espacios poco convencionales.

Y tras la apertura de la nueva tienda de Milán pocos se plantean ya si Apple es el mejor retailer en diseño de tiendas de la historia, algo que lleva demostrando desde hace 17 años (fecha en la que abrió su primera tienda física en Estados Unidos) sino hasta dónde puede llegar y a qué lugares puede llevar al consumidor. Tras Shanghái, Hong Kong, Estambul y Chicago, donde sus tiendas son ya elementos adheridos a la oferta turística y arquitectónica de esas ciudades (su visita ya está dentro de muchos touroperadores locales) en Milán abre una tienda que marca tendencia y el camino que deben tomar las marcas si quieren impactar en su entorno y en la mente de un consumdor conectado que, cada vez más, deja de acudir a estos espacios físicos de compra para decantarse por las compras online.

 

 

Detrás del proyecto y el diseño de la tienda está el estudio de arquitectura de Norman Foster, que ha integrado el espacio comercial en una céntrica plaza de Milán (Liberty Square), transformando (o complementando) un entorno clásico urbanita de la ciudad italiana en algo rupturista, desde el punto de vista de la arquitectura y del mundo shopper. La entrada principal (tiene varias) a la tienda lleva al usuario por un pasillo acristalado en el que se vierte el agua de una fuente de 56 chorros que la empuja a 8 metros de altura. Ese agua acompaña al consumidor durante toda su estancia, ya que cae sobre el techo acristalado del espacio subterráneo y hace un auténtico juego visual enmarcando y realzando la manzana de Apple, el icono de la marca.

La tienda de Milan mantiene la filosofía de la marca de generar espacios integrados en las ciudades que ayuden a su cohesión y vertebración social. por ese mismo lugar también está concebida como lugar de encuentro de la población milanesa y sus visitantes, con una gran escalera exterior versátil que puede emplearse como anfiteatro para eventos al aire libre.