‘The Surrender’, estrenado en la Comic-Con de Málaga, convierte las ocho provincias andaluzas en niveles de un videojuego y culmina una plataforma de marca que durante tres años ha llevado la región a códigos alejados de la publicidad turística convencional
Turismo de Andalucía pone el punto final a ‘Andalusian Crush’ con ‘The Surrender’, un cortometraje de más de cinco minutos que lleva el universo de la campaña a los territorios del videojuego, el anime, la ciencia ficción y la cultura pop. La pieza, desarrollada por Ogilvy Spain, cuenta con música original de Hans Zimmer y se ha presentado en la Comic-Con de Málaga 2026 como cierre de una plataforma de marca que ha convertido la promoción turística de Andalucía en una propuesta de entretenimiento.
La historia comienza en Tokio, donde Mitsuki, una joven japonesa, entra en unos recreativos para refugiarse de la lluvia y descubre un videojuego que la transporta a un universo inspirado en Andalucía. A partir de ese momento, las ocho provincias se convierten en diferentes niveles que la protagonista debe superar. La única manera de completar el juego pasa por rendirse ante Andalucía, una idea que da nombre al cortometraje y recupera el concepto de impacto y fascinación que ha articulado Andalusian Crush desde su lanzamiento.
‘The Surrender’ funciona así como una continuación, pero también como una despedida, de ‘Andalusian Crush’, campaña que durante los últimos tres años ha buscado presentar Andalucía desde una mirada alejada de los códigos habituales de la publicidad turística.
El proyecto original situó la región en un territorio creativo basado en la capacidad de Andalucía para provocar una reacción emocional en quien la descubre. A partir de ahí, la campaña fue ampliando su recorrido y acumulando reconocimientos, entre ellos el Gran Premio Nacional de Creatividad, el Gran Premio de El Sol, además de premios y reconocimientos en certámenes internacionales como Cannes Lions, Clio Awards y Premios Eficacia.
Si Andalusian Crush había construido una identidad turística desde la emoción y la cultura andaluza, el nuevo cortometraje utiliza los códigos de una industria del entretenimiento global para trasladar ese patrimonio a un público internacional. La elección del videojuego no es únicamente estética. La pieza plantea Andalucía como un universo que se puede explorar, descubrir y superar a través de diferentes retos, trasladando elementos históricos, artísticos y culturales a mecánicas reconocibles para quienes consumen videojuegos, anime y cultura pop.
Ocho provincias convertidas en niveles
El recorrido de Mitsuki permite introducir referencias de las ocho provincias andaluzas a través de escenarios y géneros diferentes. El viaje comienza con un nivel inspirado en el imaginario de Federico García Lorca, donde la protagonista atraviesa un pueblo blanco bajo la presencia de Bernarda Alba y se enfrenta al Morcho, una criatura del folclore andaluz.
La siguiente fase adopta el lenguaje del videojuego de plataformas para recorrer el barroco sevillano y enfrentar a la protagonista a obras de artistas como Zurbarán, Murillo, Ribera o Valdés Leal. El viaje continúa después bajo el agua, con referencias a la herencia marítima de Cádiz y Málaga y a la figura de la diosa Malac.
En Granada, el videojuego se transforma en una secuencia de parkour por la Alhambra y el Albaicín. Más adelante, el flamenco se convierte en un juego de lucha en Tablao Battle, donde Mitsuki se enfrenta a The Monk, una representación fantástica de este universo musical. La aventura incorpora después la Geoda de Pulpí, los Incensarios de Loja, los olivares de Jaén, el Parque Nacional de Doñana y la Mezquita-Catedral de Córdoba, antes de llegar al desierto de Tabernas, en Almería. Este último escenario conecta además con otro elemento reconocible de la cultura audiovisual: los spaghetti westerns rodados en el territorio almeriense.
El viaje concluye precisamente allí, donde un misterioso jinete revela a Mitsuki la clave para completar el juego: rendirse ante Andalucía.
Del patrimonio al entretenimiento
La campaña presenta el patrimonio no únicamente como algo que visitar, sino como un contenido capaz de formar parte de los códigos culturales contemporáneos. En este caso, pinturas, arquitectura, personajes históricos, folclore, gastronomía, flamenco, naturaleza o cine se integran dentro de una narrativa propia del entretenimiento. El patrimonio deja de funcionar como un catálogo de atractivos turísticos y pasa a formar parte de una historia que el espectador descubre a través de diferentes niveles y desafíos.
El resultado es un branded content que se sitúa más cerca del cortometraje de animación y del universo gamer que del spot turístico convencional. La música desempeña un papel central en la construcción de esta nueva entrega. Hans Zimmer, ganador de dos premios Oscar y responsable de bandas sonoras como El rey león, Gladiator, Interstellar o Dune, firma una nueva composición sinfónica que amplía la pieza musical creada para la anterior etapa de Andalusian Crush.
La banda sonora acompaña el viaje de Mitsuki y contribuye a convertir el recorrido por las ocho provincias en una experiencia audiovisual de carácter épico, reforzando la idea de Andalucía como un territorio capaz de generar un universo narrativo propio.
La producción ha contado con más de medio año de trabajo y más de 150 profesionales. El proyecto combina animación 3D, imagen real, motion capture y diferentes aplicaciones de inteligencia artificial integradas en distintas fases del proceso para construir los escenarios y personajes. La producción corre a cargo de ROMA, con postproducción de McNulty + Sauvage y gestión de WPP Production, mientras que el diseño sonoro corresponde a ISILIK.
Más allá de la pieza, ‘The Surrender’ representa el cierre de un ciclo creativo para Andalusian Crush. La campaña ha permitido a Turismo de Andalucía mantener durante tres años un territorio reconocible y trasladar la promoción de la región a espacios culturales que exceden el ámbito estrictamente turístico.
Como señalan desde Ogilvy, el proyecto supone también una despedida de una plataforma que ha permitido trabajar con un elevado grado de libertad creativa. En este último capítulo, esa libertad se traduce en una superproducción audiovisual que utiliza tecnología, cultura pop y entretenimiento para volver a presentar el patrimonio andaluz desde una perspectiva diferente.
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