I love the way you love

Richard Wakefield

La palabra y el concepto amor merecen ser reivindicados, aunque parezca más propio de gente ingenua, romántica o soñadora. Decir palabras bonitas no es lo más habitual. Besarnos o abrazarnos es algo que no necesita regulador de velocidad ni dosificador. Vivimos influídos por una sociedad agresiva, por medios de comunicación que se recrean en las desgracias, por altos cargos corruptos, por leyes discriminantes, por un entorno que insiste una y otra vez en que tener más dinero y más cosas materiales es el primer objetivo de cualquier habitante del planeta.

No tenemos tiempo o no encontramos el momento para reflexionar, poner la pausa, auto-conocernos, disfrutar de un paisaje o escuchar el silencio.

Nuestra existencia se limita a hacer las cosas porque tocan, a quejarnos, reprochar, insultar, descalificar, criticar o desacreditar (ojo, muchas veces con razón).

Hemos construido un mundo alrededor de nuestra zona de confort, como afirma el coacher Jordi Gay, y consideramos que los elogios, las caricias, los agradecimientos y las bienvenidas suponen un riesgo: el riesgo de dar demasiado de nosotros/as mismos/as.

Cuando digo que tengo muchas ganas de querer, compartir y co-inspirar, me miran como si fuera marciano, lunático, alucinado o descentrado. Pero tengo algunas reason why, no soy así porque sí.

Cada día, miles y miles de personas comparten su tiempo y su corazón al servicio de causas solidarias.
Cada día, miles y miles de personas crean proyectos auténticos e inspiradores.
Existen películas, libros, discos y exposiciones que enriquecen el alma.

Tal vez son gotas de agua en el mar, porque nuestro sistema educativo se ha olvidado de la creatividad, de la motivación y enriquecer el espíritu, no la cuenta bancaria.

Cuando fundamos implicados, nadie daba un duro por nosotros/as. Después de siete años, hemos trabajado por valor de 6.000.000 de euros para causas solidarias muy micro, sin ganar un euro. Más de 150 socios han puesto su talento al servicio de matar a la indiferencia.

Para empezar a creer y a cambiar las cosas, no basta con aplaudir, tienes que ACTUAR.

Si no te mueves, seguirás pintando tus días de gris y no encontrarás a esos posibles compañeros o compañeras de viaje que todavía creen en los colores, en la magia, en ayudar a los demás y en hacer del amor su forma de ser y su forma de vida.

Si no te mueves, le darás la razón a los/as tóxicos/as, negativos/as, pesimistas y mediocres.

Si no te mueves, serás cómplice de un Matrix diseñado para frustrarte.

Si no te mueves, no encontrarás las respuestas y cada día tendrás más preguntas.

Si no te mueves, todo seguirá igual, para que te sientas desgraciado/a cuando no consigas tener un coche mejor, una tele mejor o una casa mejor.

Que no te engañen. Tu vida empieza hoy. Hoy es el primer día del resto de tu vida.

Disfrútalo.

Ya.

Autor: Richard Wakefield, creador de "publicitarios implicados" y "truster riders".
Foto. Anna Llobet sunrise.