Los consumidores no confían en salir pronto de la crisis

El estudio sobre perspectivas de consumo pone de manifiesto lo que piensan los consumidores españoles sobre el momento económico

Según el Índice de Comportamiento del Consumidor de Millward Brown, la confianza de los consumidores descendió, durante el mes de junio, alcanzando el nivel más bajo desde que comenzó la crisis. Cuantitativamente, dice el informe, el dato es espectacular dada la celeridad de la caída de este indicador, sin embargo, cualitativamente el dato refleja que la crisis ha entrado en una nueva fase. Según los consumidores, la sucesión de malas noticias ha configurado una perspectiva determinada a la hora de enfrentarse a la crisis, la cual se ha traducido en un cambio en los patrones de consumo. Los acontecimientos de las últimas semanas, reza el informe, han introducido varias ideas en la sociedad que cambian el panorama. La primera de ellas es que la crisis se ha trasladado a Europa y España aparece como un eslabón débil. En segundo lugar se ha instalado la idea de que la inestabilidad económica será prolongada y que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a crearse empleo. Asimismo, los consumidores piensan que la respuesta europea a la crisis está siendo ineficaz, que el euro está debilitado y su futuro impredecible y que el Estado se ve apremiado por los acreedores. Por todo ello, los consumidores, según Millward Brown consideran que los recortes en prestaciones sociales son necesarios, así como un proceso de reconversión del sector público.

A través de los datos recavados se interpretan dos conclusiones: por un lado los consumidores valoran de forma más negativa la economía española según avanza el año y por otra parte se mantiene la confianza económica en los hogares y en su previsión para los próximos seis meses, lo cual indica que esta etapa está siendo digerida por los consumidores a base de sosiego y comportamientos racionales, es decir, ahorrando y reduciendo su consumo para tener un colchón de seguridad. Además, cabe pensar que una vez superada esta fase, las reservas se traducirán en un impulso del consumo.
En lo que respecta al empleo, el 16,9 de los ocupados piensa que puede perder su empleo en los próximos seis meses (un 3,6% más que hace un mes). Quizá por este motivo, el 60,8% piensa que es necesario reducir el consumo, mientras que el 37,2% considera que hay que mantenerlo. Se mantiene especialmente bajo el consumo de productos relacionados con el ocio, el vestido, los complementos, las aficiones, y las grandes inversiones domésticas, que se mantendrán casi congeladas salvo oportunidades.