La presencia de hombres y mujeres de la alta dirección del IBEX 35 en el entorno online es casi equilibrada. Sin embargo, la conversación pública sigue construyendo el liderazgo masculino desde el poder económico y la autoridad técnica, mientras que el femenino se vincula con mayor frecuencia a la gestión, la reputación o la esfera personal
El liderazgo empresarial del IBEX 35 ha entrado en una nueva etapa de exposición pública marcada por la conversación digital. Las figuras que dirigen las grandes compañías españolas concentran una atención creciente. Un informe elaborado por Atrevia (ATREVIA) y el IESE Business School analiza cómo se construye esa visibilidad y qué narrativas acompañan a los principales líderes empresariales del país en el ecosistema digital entre 2020 y 2026.
A partir de ese análisis se concluye que la presencia mediática de hombres y mujeres de la alta dirección es prácticamente paritaria: el 52% de las menciones se refiere a directivos y el 48% a directivas. Esta diferencia resulta llamativa si se compara con la estructura real de poder en las compañías del IBEX 35, donde los hombres siguen ocupando más del 70% de los puestos de liderazgo. La agenda mediática, por tanto, no reproduce de forma exacta la desigualdad estructural de las organizaciones, aunque sí mantiene una ligera ventaja masculina en volumen de cobertura.
La principal diferencia que detecta la investigación no está en cuánto se habla de hombres y mujeres, sino en cómo se construye el relato que acompaña a su liderazgo. En el caso masculino, la visibilidad se articula con mayor frecuencia en torno al poder económico y la influencia pública. Las menciones a directivos hombres se vinculan especialmente a cuestiones como riqueza, fiscalidad o desigualdad económica, que concentran entre el 40% y el 45% de la conversación más relevante. A ello se suman las donaciones y la filantropía, responsables de entre el 30% y el 35% de la cobertura, y el debate ideológico o la confrontación pública, presente en torno al 15% o 20% de las menciones.
En contraste, el liderazgo femenino aparece en la conversación digital asociado principalmente al desempeño profesional y al ejercicio directo del cargo. Los nombramientos y promociones generan entre el 20% y el 25% de las menciones sobre directivas, mientras que los resultados corporativos concentran entre el 14% y el 17% de la cobertura. El relato del liderazgo femenino incorpora además con mayor frecuencia dimensiones vinculadas a la gestión de personas, la reputación corporativa o la comunicación institucional, lo que configura una narrativa más relacional y organizativa del poder empresarial.
La esfera privada es otro de los elementos que marcan una clara diferencia en la construcción pública del liderazgo. Según el estudio, las referencias a conciliación, cuidados o dimensión familiar aparecen en el 18,6% de la conversación digital sobre la alta dirección del IBEX 35. Sin embargo, el 94,67% de esas menciones se asocia a mujeres. Esto significa que, cuando la narrativa pública introduce aspectos relacionados con la vida personal, lo hace casi exclusivamente en relación con directivas.
También se observan diferencias en la forma en que se reconoce la autoridad profesional. Las menciones que utilizan términos como “experto”, “especialista” o “referente”, que implican una legitimidad técnica explícita, se concentran mayoritariamente en perfiles masculinos. El 81,67% de esas referencias corresponde a hombres, lo que indica que la autoridad técnica se verbaliza con más frecuencia en masculino.
Aunque la mayor parte de la cobertura de hombres y mujeres se concentra en medios generalistas, los directivos masculinos tienen una mayor presencia en cabeceras especializadas, especialmente en medios económico-financieros. En ellos se concentra el 20,46% de las menciones a hombres, frente al 16,24% en el caso de las mujeres. Además, dentro de esa cobertura especializada, el 58% de las menciones masculinas se sitúa en medios centrados en economía y finanzas, frente al 38% en el caso femenino. Por el contrario, las directivas cuentan con una presencia proporcionalmente mayor en medios regionales, que concentran el 37,89% de sus menciones, frente al 33,02% en el caso de los hombres.
El estudio también revela que la atención pública no se distribuye de forma homogénea entre los líderes empresariales. Una parte muy significativa de la conversación se concentra en un número reducido de figuras con gran centralidad simbólica. En ese sentido, el núcleo formado por Amancio Ortega y Marta Ortega, vinculados a Inditex, acumula aproximadamente el 16% de las menciones asociadas a líderes del IBEX 35, muy por encima de cualquier otro directivo individual del índice.
La investigación concluye que el entorno digital no invisibiliza a las mujeres en la alta dirección del IBEX 35, pero sí reproduce marcos narrativos distintos para interpretar el liderazgo. Mientras el masculino se legitima principalmente desde la autoridad económica, la influencia pública y la experticia técnica, el femenino se construye con mayor frecuencia desde la gestión organizativa, la trayectoria profesional o la dimensión personal. La brecha, por tanto, no se limita a quién ocupa el poder en las empresas, sino también a cómo se narra y se legitima ese poder en el espacio público.
