La independencia se ha convertido en uno de los grandes territorios de diferenciación dentro de una industria publicitaria cada vez más concentrada, tecnológica y exigente. Sin embargo, mantener esa condición mientras se amplían capacidades, equipos y mercados plantea desafíos que van mucho más allá del tamaño de una agencia. La Caseta afronta este escenario en un momento significativo de su trayectoria: cumple 20 años, consolida su expansión internacional y estrena una nueva identidad bajo el lema 'Inspirando el ahora'. Para Juan Ramas, CEO y fundador, el reto no consiste únicamente en crecer, sino en hacerlo sin renunciar a la cercanía, el criterio estratégico y la libertad creativa que han definido su modelo desde 2006
La Caseta reivindica la independencia como parte de su ADN, pero también plantea un crecimiento ambicioso y una mayor presencia internacional. ¿Cómo se consigue escalar sin perder la agilidad, la cultura y la libertad creativa que diferencian a las independientes de las grandes redes?
Sin hacerse mayor por dentro. Para mí esa es la clave. Llevamos 20 años construyendo una manera muy nuestra de trabajar: cerca del cliente, decidiendo rápido y convirtiendo los retos de negocio en ideas que importan. Eso no se puede perder por el camino, porque es justo lo que nos ha traído hasta aquí.
Crecer no tiene por qué significar más capas, más procesos ni más reuniones para preparar otras reuniones. Significa poder asumir proyectos más ambiciosos, atraer mejor talento y trabajar con marcas más grandes, pero con la misma implicación de siempre. Quiero que un cliente nuestro siga sintiendo que al otro lado hay alguien que conoce su negocio, que se lo toma como propio y que le responde el mismo día.
Nuestra ambición de crecimiento y de expansión internacional parte precisamente de esa premisa: escalar nuestras capacidades, no nuestra burocracia. La independencia no es una limitación, sino una ventaja competitiva cuando sabes convertirla en flexibilidad, criterio y libertad para hacer las cosas de otra manera. Gracias a esa ambición ya contamos con equipo propio en Portugal.
En un mercado donde todas las agencias hablan de innovación y tecnología, ¿dónde reside hoy la verdadera diferenciación creativa? ¿Cómo conseguís convertir la innovación en una ventaja competitiva real?
En hacer, no en decirlo. Hoy cualquiera se presenta como innovador; lo difícil es resolver un problema de una forma que nadie había planteado. La tecnología y las nuevas herramientas solo valen algo cuando están al servicio de una idea y mueven de verdad la aguja de la marca.
Para nosotros la creatividad es una herramienta de negocio. No se trata de hacer ruido, sino de conectar con las personas, cumplir los objetivos del anunciante y dar resultados. Y eso solo sale bien cuando sientas en la misma mesa a la estrategia, la creatividad, la tecnología y el conocimiento de los canales.
Las mejores oportunidades aparecen cuando cuestionas lo establecido y mezclas disciplinas que siempre se han trabajado por separado. De ahí nace nuestro modelo 'phygital' y nuestras ganas de probar formatos y tecnologías nuevas. Innovar, para mí, es pasar de la posibilidad a la aplicación: probar, equivocarse, medir y mejorar. Mientras la innovación sea una promesa en una presentación, no sirve de nada. Se convierte en ventaja cuando forma parte de cómo trabajas un martes cualquiera.
"La IA multiplica las opciones; elegir la buena sigue siendo cosa nuestra. El criterio, la sensibilidad y la capacidad de decidir no se automatizan"
La inteligencia artificial está transformando los procesos creativos y las expectativas de los anunciantes. ¿Cómo la estáis incorporando y qué impacto tendrá sobre el talento y el valor de las ideas?
Con curiosidad, con criterio y sin miedo. La IA está cambiando nuestro sector de arriba abajo, y prefiero que nos pille aprendiendo que mirando. En La Caseta la usamos para ampliar lo que somos capaces de hacer: investigar, explorar conceptos, producir y adaptar contenidos más rápido y llegar a sitios a los que antes no llegábamos.
Pero una herramienta no tiene ideas. La diferencia sigue estando en entender bien el problema, entender a las personas y saber ver la oportunidad. La IA multiplica las opciones; elegir la buena sigue siendo cosa nuestra. El criterio, la sensibilidad y la capacidad de decidir no se automatizan.
Con el talento pasa algo parecido. El reto no es hacer lo mismo más rápido, sino liberar tiempo para lo que de verdad aporta valor. Eso nos obliga a todos, empezando por mí, a seguir aprendiendo y a tener una cultura en la que probar cosas nuevas sea lo normal. Los anunciantes van a esperar más agilidad, más personalización y nuevas formas de producir, sin perder lo que hace valiosa una idea: que sea original, relevante y conecte con la gente.
La Caseta: 20 años de creatividad y una nueva etapa de crecimiento
.png)
La Caseta celebra su vigésimo aniversario con una nueva identidad corporativa y un plan de expansión que contempla alcanzar los 7 millones de euros en 2028. Fundada en Sevilla en 2006, la agencia creativa independiente ha duplicado su facturación en los últimos dos años y prevé superar los 3,5 millones al cierre de 2026 y los 4,5 millones en 2027.
Con sede en Sevilla Tech Park, presencia en Madrid y operaciones en Portugal desde mayo de 2026, la compañía cuenta con más de 35 profesionales y trabaja con marcas como Orange, Samsung, Heineken, Coca-Cola, Huawei o Real Betis Balompié, además de gestionar cuentas como Klépierre Iberia.
Bajo el nuevo posicionamiento 'La Caseta, inspirando el ahora', la agencia estrena una identidad definida por tres atributos: actual, versátil y dinámica. Esta renovación se acompaña de la campaña conmemorativa '20 años no son nada y lo son todo', desarrollada íntegramente por su equipo y desplegada en medios digitales, publicidad exterior, redes sociales y acciones experienciales.
Su trayectoria suma más de 50 reconocimientos internacionales, entre ellos su inclusión en el TOP 40 mundial de agencias independientes de WINA, tres años consecutivos de presencia en Great Ads For Good de Cannes Lions y el reconocimiento de WARC a la campaña 'Terremoto' para ONG Rescate.
Vuestro modelo 'phygital' integra las experiencias físicas y digitales. ¿Hasta qué punto los anunciantes están preparados para trabajar bajo esa lógica y qué oportunidades está abriendo esta convergencia?
Cada vez más, porque lo viven en su propio día a día. Nadie separa lo físico de lo digital: descubres algo en redes, lo miras en el móvil, vas a la tienda y sigues la conversación por otro canal. La experiencia es una sola, aunque los puntos de contacto sean muchos.
La barrera no suele estar en la idea, sino en la organización. Muchas veces cada canal sigue teniendo su equipo, su presupuesto y sus métricas, y así es difícil construir algo común. A eso se suman la integración de datos, la coordinación entre departamentos y lo complicado que es medir el impacto conjunto.
Lo que buscamos con nuestro modelo 'phygital' es conectar esos mundos desde el minuto uno, no adaptar la misma campaña a diez soportes. Cada punto de contacto tiene que tener su función y sumar a un objetivo común.
Donde más oportunidades vemos es en el retail, los espacios comerciales, los eventos y las experiencias de marca. Lo vemos con los centros comerciales y retailers que gestionamos en la península ibérica, donde lo digital y lo presencial tienen que funcionar juntos. La oportunidad no está en estar en más canales, sino en que todos trabajen mejor juntos.
Las marcas exigen mayor rapidez, resultados medibles y capacidad de adaptación. ¿Cómo están cambiando sus demandas y qué papel deben asumir las agencias independientes para seguir siendo relevantes?
Ya no basta con responder a un briefing. Las marcas necesitan a alguien que entienda su negocio, que se adelante, que proponga y que las acompañe desde la estrategia hasta la ejecución. Más socio y menos proveedor.
Hoy se nos pide todo a la vez: rapidez, flexibilidad, creatividad, resultados medibles y eficiencia. Eso obliga a priorizar mejor, a apoyarse en la tecnología y a sacarle el máximo valor a cada euro invertido, sin confundir eficiencia con hacer menos por hacer menos.
Ahí las independientes tenemos una oportunidad enorme. Estamos cerca de quien decide, acortamos la distancia entre la estrategia y la ejecución y ajustamos los equipos a lo que pide cada proyecto. Pero esa agilidad tiene que ir de la mano de visión de negocio y de entender de verdad los objetivos del cliente; si no, solo es velocidad.
El futuro pasa por dejar de ser «los de la campaña» para ser parte del crecimiento de las marcas. En La Caseta llevamos 20 años trabajando con esa convicción, y lo que nos queda por delante es seguir demostrando que una agencia independiente, nacida en Sevilla, puede competir en los proyectos más exigentes sin dejar de ser quien es. Al final, 20 años no son nada… y lo son todo.
Contenido especial creado por El Publicista para La Caseta


