La firma dermocosmética ha desarrollado en Viena un programa de encuentros y activaciones para presentar sus novedades y estrechar la relación con profesionales del sector
BABÉ Laboratorios ha aprovechado su primera participación como marca expositora en el congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV), celebrado en Viena y que reunió a más de 20.300 participantes, para desplegar una experiencia de marca dirigida a su comunidad profesional internacional.
La iniciativa ha combinado presencia ferial, divulgación científica y encuentros exclusivos bajo un concepto creativo vinculado a la innovación y el cuidado de la piel.
La compañía valenciana, fundada en 1990 y presente en 55 países, buscaba reforzar su proyección internacional y presentar sus novedades a través de una propuesta que trasladara sus valores de marca a distintos espacios y puntos de contacto con los asistentes. La experiencia comenzó en el propio congreso, donde BABÉ contó con un espacio expositivo cuyos contenidos audiovisuales ponían el foco en sus cuatro principales líneas de producto.
La propuesta visual recurrió a códigos relacionados con la ciencia y la innovación para conectar la identidad de la firma con su actividad en investigación y desarrollo.
De la presencia ferial a los encuentros profesionales
La activación, diseñada y producida por Signne Creative House, se extendió fuera del recinto congresual con una conferencia del dermatólogo José Luis Estebaranz, seguida de un cóctel en Wolke 21, un espacio para eventos situado en la Saturn Tower. El encuentro permitió combinar la presentación de novedades con el contacto directo con profesionales del ámbito dermatológico.
El programa incluyó también una cena para cerca de 150 invitados en ThirtyFive, donde la propuesta gastronómica y la puesta en escena se inspiraron en los procesos de innovación y desarrollo de producto de BABÉ. Materiales como el acero inoxidable y una paleta de tonos grises reforzaron la conexión con el universo científico de la marca.
La experiencia se completó con diferentes elementos de atención personalizada, entre ellos una guía de Viena, pañuelos de seda, neceseres confeccionados a mano y una selección de productos BABÉ entregados a los invitados durante su estancia.

