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Pablosky renuncia a mostrar rostros de menores en sus campañas por la privacidad infantil

La marca de calzado infantil cambia su código visual para seguir representando la infancia sin mostrar caras identificables y acompaña la decisión con un estudio sobre la percepción de las familias ante los riesgos digitales

Pablosky ha anunciado que dejará de mostrar rostros identificables de niños y niñas en sus campañas y comunicaciones comerciales. La marca española de calzado infantil revisa así uno de los recursos habituales de la publicidad dirigida a las familias, con el objetivo de abordar los retos que plantean la privacidad digital y el uso de imágenes de menores en un entorno marcado por las redes sociales y la inteligencia artificial.

La decisión implica un cambio en la forma de construir sus piezas creativas, pero no supone dejar de trabajar con niños como protagonistas. La compañía seguirá representando escenas cotidianas, juegos y situaciones familiares, dando más peso al movimiento, los gestos, los escenarios y el propio producto, sin que la identidad de los menores sea el elemento central de las imágenes.

“Nos estamos planteando si podemos seguir emocionando a las familias sin necesidad de mostrar las caras de los niños. No voy a negar que es un gran reto creativo, pero precisamente por eso también es interesante”, explica Eva Martín-Caro, directora general de Pablosky. La directiva señala que la iniciativa responde a una reflexión sobre la responsabilidad de las marcas infantiles en la representación de los menores y sobre cómo adaptar sus códigos de comunicación a un contexto digital cambiante.

Para acompañar el anuncio, la compañía ha impulsado un estudio entre 1.126 padres y madres en España sobre la exposición de imágenes infantiles. Según los resultados, el 91% considera que compartir fotografías de menores puede afectar a su privacidad futura, incluso cuando se hace con buena intención. Además, el 87% afirma que la inteligencia artificial ha cambiado su percepción de ese riesgo y el 85% cree que los adultos están creando una identidad digital de los menores antes de que puedan decidir sobre ella. El 92% interpreta que una marca infantil deje de mostrar rostros identificables como una medida de protección, responsabilidad o prudencia.

Pablosky plantea el compromiso como un estándar que podrá revisarse a medida que evolucionen el entorno digital y las recomendaciones de expertos en infancia, privacidad y tecnología. Con esta decisión, la marca busca explorar nuevas formas de generar conexión emocional en la publicidad infantil sin recurrir a la identificación visual de sus protagonistas, y abrir el debate sobre el papel de las empresas en la protección de la identidad digital de los menores.

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