La campaña convierte las sonrisas generadas por algoritmos en el eje de una activación que reflexiona sobre los nuevos estándares de belleza entre los menores
La inteligencia artificial puede crear en cuestión de segundos una sonrisa aparentemente perfecta, pero ¿puede determinar si es una sonrisa sana? Esta es la pregunta de partida de ‘Hasta la IA necesita ortodoncia’, la nueva campaña de las clínicas Moonz, desarrollada por la agencia independiente El Hombre del Paraguas, que pone el foco en el impacto que las imágenes generadas o modificadas mediante IA pueden tener sobre la percepción de la belleza entre niños y adolescentes.
La campaña parte de que los algoritmos son capaces de fabricar rostros, cuerpos y sonrisas que nunca han existido y presentarlos como imágenes reales. En este contexto, Moonz plantea que la perfección visual creada por una máquina no debería convertirse en un referente de salud ni en un motivo para considerar que una sonrisa necesita tratamiento.
El fenómeno adquiere especial relevancia entre los menores, cada vez más expuestos a contenidos sintéticos en redes sociales. Según una investigación de Kapwing citada por la compañía, el 57,4% de los vídeos de la categoría Kids de TikTok correspondía a contenidos clasificados como AI slop, mientras que en el caso de #cartoonkids el porcentaje alcanzaba el 97%. La campaña utiliza estos datos como contexto para plantear una reflexión sobre los códigos visuales que están construyendo las nuevas generaciones.
La propia IA se convierte en el material creativo de la acción. El spot muestra diferentes sonrisas generadas por algoritmos, desde aquellas en las que pueden detectarse anomalías hasta otras que visualmente resultan prácticamente impecables. El objetivo es evidenciar la dificultad de distinguir entre lo sintético y lo real y, al mismo tiempo, destacar que una sonrisa que parece perfecta no necesariamente responde a criterios clínicos.
La contradicción también encuentra respaldo en la investigación científica. Un estudio publicado en Scientific Reports señala que solo el 41,2% de las sonrisas generadas mediante IA fueron identificadas correctamente como artificiales por la población general. Además, las imágenes sintéticas obtuvieron una valoración de atractivo del 81,1 sobre 100, frente al 37,8 de resultados clínicos reales de ortodoncia.
“Decidimos no explicar la IA desde fuera, sino convertirla en el propio material creativo de la campaña”, explica Javier Martínez, fundador de El Hombre del Paraguas. “Si hasta la máquina necesita que alguien revise sus sonrisas, el concepto prácticamente se escribía solo: ‘Hasta la IA necesita ortodoncia’”.
La campaña, activa en redes sociales y soportes digitales, no plantea una crítica a la inteligencia artificial como tecnología, sino una reivindicación del criterio profesional frente a los nuevos referentes estéticos generados por algoritmos. Para Moonz, la decisión de iniciar un tratamiento debe responder a las características y necesidades concretas de cada paciente y no al intento de reproducir una sonrisa vista en redes sociales.
“Cada niño tiene una anatomía, una etapa de crecimiento y unas necesidades diferentes”, señala Andrea González Rivera, ortodoncista en Moonz Zarzuela. “Es nuestra labor, como profesionales, distinguir entre necesidades clínicas reales y expectativas estéticas construidas a partir de referentes digitales imposibles”.
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