El estudio concluye que energía, consumo y salud son los sectores más avanzados, mientras turismo, tecnología y gaming o estética obtienen las peores valoraciones
Las empresas españolas siguen sin incorporar de forma generalizada los derechos de la infancia en sus estrategias de negocio. Así lo concluye el estudio 'Todas las empresas impactan en la infancia', elaborado por UNICEF España en colaboración con el Centro de Innovación Social y Sostenibilidad de IE University, que revela que siete de cada diez compañías analizadas no consideran a niños, niñas y adolescentes como un grupo de interés en su actividad, pese al impacto que sus decisiones tienen sobre ellos.
El informe analiza 75 empresas de diez sectores estratégicos de la economía española y concluye que, aunque muchas organizaciones han avanzado en materia de derechos humanos, la infancia sigue teniendo una presencia limitada en sus políticas y procesos. En algunos casos se contempla al diseñar productos o servicios, pero queda fuera de ámbitos como el marketing, la publicidad o la gestión de la cadena de suministro.
Por sectores, energía, consumo y salud obtienen las mejores valoraciones en la integración de los derechos de la infancia, favorecidos en parte por una mayor regulación o por su relación más directa con este colectivo. En el extremo opuesto se sitúan turismo y viajes, tecnología y gaming, y estética, que presentan las puntuaciones más bajas.
El estudio evalúa a las empresas a partir de dos grandes dimensiones: la debida diligencia, que mide cómo identifican y gestionan los riesgos relacionados con la infancia, y los asuntos y funciones, que analiza cómo abordan cuestiones específicas como la protección infantil, el impacto medioambiental o el marketing dirigido a menores. En ambos casos, las puntuaciones medias se mantienen por debajo del aprobado.
"El reto principal no es crear nuevas estructuras de gestión del impacto, sino evolucionar las actuales para que integren de forma explícita, transversal y medible los derechos de la infancia", explica José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España. El directivo añade que incorporar esta perspectiva representa también "una oportunidad" para las empresas en un contexto de creciente exigencia regulatoria.
El informe advierte además de que las compañías todavía no miden de forma consistente el impacto de su actividad sobre la infancia, lo que dificulta identificar riesgos y oportunidades de mejora.
Más allá de cuestiones como el trabajo infantil, el estudio señala aspectos como las condiciones laborales de jóvenes trabajadores, la protección de la maternidad y la paternidad, la seguridad de las trabajadoras embarazadas, los salarios dignos o las condiciones de vida en las comunidades proveedoras.
Entre sus recomendaciones, UNICEF España plantea reconocer a la infancia como grupo de interés, reforzar su protección frente a cualquier forma de violencia, impulsar una comunicación responsable, garantizar entornos digitales seguros y adaptados a la edad, promover entornos saludables e incorporar la participación de niños y adolescentes en la toma de decisiones empresariales.
El objetivo, concluye el informe, es avanzar hacia modelos de negocio que minimicen su impacto negativo y potencien su contribución al bienestar de la infancia.
