Ocho enseñas de España entran en el ranking de las 500 más valiosas, mientras Nvidia se cuela en el top 5 global impulsada por el ‘boom’ de la inteligencia artificial
Apple vuelve a situarse como la marca más valiosa del mundo en la última edición del 'Brand Finance Global 500', por delante de Microsoft y Google. El ranking, que ordena a las 500 marcas con mayor valor a escala global, confirma el dominio de las grandes tecnológicas estadounidenses, con Amazon y Nvidia completando el top 5 y reforzando el peso creciente del sector en la economía de marca.
Más allá del liderazgo de Apple, el informe ofrece una lectura especialmente relevante para marketing y publicidad: la tecnología ya no es solo una categoría dominante, sino el marco desde el que muchas compañías construyen su narrativa de crecimiento, su posicionamiento y su relación con los consumidores.
Nvidia y el ‘boom’ de la IA: la marca que mejor resume el momento
Una de las grandes protagonistas de esta edición es Nvidia, que escala posiciones con fuerza y se sitúa entre las cinco primeras del mundo tras experimentar un salto notable en valor de marca. El avance se interpreta como consecuencia directa del ‘boom’ de la inteligencia artificial y del papel de la compañía como proveedor clave de infraestructura para el desarrollo de esta tecnología.
El caso Nvidia ilustra un cambio con impacto directo en comunicación: marcas tradicionalmente percibidas como puramente tecnológicas o industriales están ganando relevancia generalista a medida que su propuesta se vuelve imprescindible para entender la actualidad económica y social. En términos de branding, la IA actúa como acelerador reputacional y como palanca para redibujar el mapa de marcas aspiracionales.
España en el ranking: banca y retail sostienen la presencia
En clave española, ocho marcas se cuelan entre las 500 más valiosas del mundo. Santander encabeza la representación nacional, seguida por Zara y BBVA. A continuación aparecen CaixaBank, Mercadona, Movistar, Iberdrola y Mapfre, consolidando un patrón que combina banca, distribución, telecomunicaciones y energía.
La lectura sectorial es clara: España mantiene visibilidad internacional en industrias donde la marca juega un papel decisivo en la elección, la confianza y la recurrencia. Especialmente en banca, el valor de marca se traduce en preferencia, estabilidad y capacidad de competir en mercados diversos, mientras que el retail demuestra que es posible escalar percepción y fidelidad a base de consistencia en la experiencia.
Mercadona: una marca fuerte en el escaparate global
Más allá del valor económico total, el informe vuelve a poner el foco en la fortaleza de marca, un indicador cada vez más estratégico para los equipos de marketing. En este apartado, Mercadona firma uno de los hitos más llamativos para España al situarse como la única marca nacional en el top 10 mundial de marcas más fuertes, con calificación AAA+.
El dato tiene peso más allá del ranking: en un mercado saturado de impactos publicitarios, la fortaleza de marca funciona como amortiguador frente a la volatilidad de la atención y como motor de rendimiento sostenido. Traducido a términos de negocio, suele ser señal de confianza, familiaridad y coherencia en la propuesta.
¿Cómo se construye valor de marca en 2026?
La edición de 2026 del 'Brand Finance Global 500' deja varias pistas de lectura para el sector del marketing y la comunicación:
- La marca se construye desde el producto, la experiencia y el ecosistema, y las tecnológicas han convertido esa lógica en una ventaja competitiva global.
- La IA ya es relato corporativo transversal, capaz de elevar compañías de infraestructura a posiciones de liderazgo.
- España mantiene fuerza en banca y distribución, sectores donde la confianza y la consistencia pesan tanto como la innovación.
- La fortaleza de marca gana protagonismo como métrica relevante para sostener preferencia en escenarios de fragmentación mediática.
En conjunto, el ranking apunta a una conclusión que conecta con la agenda del sector: las marcas más valiosas no son únicamente las que más crecen, sino las que consiguen convertir relevancia cultural y tecnológica en confianza sostenida, y esa confianza en una ventaja competitiva global.

