La campaña ‘La tortilla ha llegado a la ciudad’ acompaña la llegada de la marca a la capital andaluza con una narrativa que conecta tradición gastronómica, vida urbana y nuevos hábitos de consumo
La llegada de La Martinuca a Sevilla se articula a través de ‘La tortilla ha llegado a la ciudad’, una campaña de lanzamiento concebida para integrarse en la cultura local desde una mirada estratégica, cercana y emocional. La acción busca presentar a la marca como una nueva vecina que, pese a su reciente desembarco, encaja de forma natural en los hábitos y códigos sevillanos.
La campaña parte de un insight claro: en Sevilla, la vida ocurre en la calle. Las conversaciones, los encuentros y los planes improvisados forman parte del día a día de la ciudad. Frente a esa realidad, la propuesta plantea una alternativa complementaria: disfrutar desde casa sin renunciar al carácter social, al placer gastronómico ni a la tradición compartida.
En ese equilibrio entre lo de fuera y lo de dentro es donde La Martinuca sitúa su propuesta. A partir de esta idea, la narrativa construye la imagen de la marca como ‘la nueva vecina de toda la vida’, alguien que acaba de llegar pero que entiende la ciudad, respeta su cultura y se suma a ella sin imposturas.
La campaña se ha diseñado con foco en el entorno digital, aunque con capacidad de adaptación a distintos soportes y contextos de comunicación.
Según Christopher Aguilar, CMO de La Martinuca, la llegada a Sevilla se plantea desde “la admiración, entendiendo su cultura, su forma de vivir y su manera de compartir la mesa. La campaña busca precisamente eso: integrarnos con honestidad, sin perder nuestra esencia y generando una conexión que la ciudad sienta como propia”.
El mensaje creativo reivindica el disfrute desde el confort, la calidad y una tradición reinterpretada. Quedarse en casa se presenta no como una renuncia, sino como un plan en sí mismo, alineado con nuevos hábitos pero sin perder identidad. Esta idea se refuerza con un lenguaje local, cercano y reconocible, a través de expresiones como ‘Relío con finura’, ‘Que dice La Marti que hoy no se sale. Gloria’, ‘Planazo por los cuatro costaos’ o ‘Acabadita de llegar y ya se mete hasta la cocina’.
El reto creativo pasaba por introducir un producto tan consolidado como la tortilla española en una ciudad con una identidad gastronómica especialmente marcada como Sevilla. La estrategia ha consistido en combinar respeto por la tradición y comprensión del contexto local, evitando la caricatura y apostando por una integración natural en el día a día de la ciudad.
“Para entrar bien en Sevilla hay que entender Sevilla”, explica Elena Cejudo, directora creativa de INNN. Y añade que La Martinuca “no necesitaba disfrazarse, sino encontrar el punto exacto en el que su verdad de marca conecta con una verdad local igual de poderosa. La campaña no impone un discurso, lo sugiere con guasa y con finura, logrando que una marca recién llegada suene a vecina de toda la vida”.

