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Se busca algoritmo para equipo creativo

por Chema Cuesta

Cuando llegó la tecnología a nuestras vidas se empezó a decir que muchos trabajos lo harían robots, pero que los humanos encontrarían en la creatividad esa burbuja donde las máquinas no tendrían cabida. La creatividad se entendía como ese refugio propio y único de los humanos, donde la tecnología se tendría que “conformar” con los trabajos más mecánicos y rutinarios porque nunca llegaría a esa creatividad que el cerebro humano es capaz. Pero ¿realmente esto es así hoy?

Si nos fijamos en las capacidades artísticas que hay detrás de aplicaciones de inteligencia artificial donde ves la calidad visual que cualquier persona, sin necesidad de tener un talento artístico, puede crear, sí, crear imágenes con una calidad inimaginable hace solo unos años. Entre las aplicaciones de IA más conocidas está Dall-e (os animo a “googlearla” para que veáis sus posibilidades creativas), que es un acrónimo que fusiona Wall-e, la famosa película de Disney, y al pintor Salvador Dalí. Se trata de un programa de inteligencia artificial que crea imágenes a partir de descripciones textuales de una forma muy sencilla. Una de las características más interesantes de Dall-e es que puede generar imágenes en una gran variedad de estilos: desde emoticonos hasta pinturas o fotos realistas. También tiene la capacidad de reorganizar y manipular objetos en imágenes e incluso puede mover elementos creando nuevas composiciones sin instrucciones explícitas.

Por otro lado, ha surgido recientemente con mucha fuerza otra aplicación de IA que se llama Midjourney (googleadla también y veréis lo que puede llegar a hacer). Es capaz de crear cualquier cosa que escribas. Por lo tanto, si quieres que dibuje a un cachorro con un sombrero bailando en una escalera hecha de salchichas, mientras llueven gatitos rosas del cielo, la inteligencia artificial se pondrá manos a la obra. Hasta hace poco, Midjourney se había mantenido como una beta cerrada. Hoy, finalmente, ha entrado a la fase de beta pública, por lo que ya cualquiera puede generar sus propias obras de arte.

Pero esto no es algo que surge ahora, ya en 2016 se llevó a cabo un proyecto llamado “The Next Rembrandt” (buscadlo en Youtube), un innovador proyecto promovido por ING, Microsoft, la Universidad Técnica de Delft y los museos Mauritshuis y Rembrandthuis, donde un 'software' y una impresora 3D “pintaron” -sí, tal cual- un 'Rembrandt', una imitación casi perfecta del artista barroco más importante de los Países Bajos. Un algoritmo de reconocimiento facial combinado con un software' de aprendizaje rastreó 168.263 fragmentos de 346 pinturas del autor de “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”. Los datos extraídos los volcó una impresora 3D y el resultado se exhibió en la Galería Looiersgracht 60 de Ámsterdam.
 
Viendo estas aplicaciones, la verdad, parece que estamos ante la auténtica democratización del arte, un terreno que hasta ahora había quedado limitado a la imaginación y a las capacidades humanas individuales.

 

“Los avances en IA muestran que los algoritmos pueden producir arte de alto nivel, incluso capaz de engañar a los seres humanos para que piensen que fue creado por alguien de carne y hueso. ¿Podremos alguna vez dejar que los ordenadores hagan esto por sí mismos, sin nuestra intervención? ¿Dejaremos alguna vez de consumir arte creado por humanos? Probablemente no”.

 

Pero las capacidades de la IA no se quedan solo en lo puramente visual. También ha llegado a la creación de copies. Hay programas como Copy.ai que permiten generar textos de diversa índole de forma automática, y en cuestión de segundos, gracias a la inteligencia artificial. Tras hacer una breve configuración y definir algunas palabras claves cualquiera puede obtener textos originales al instante. Hoy esta herramienta es usada por expertos en SEO para la redacción de contenidos.

¿Y en el campo de la música? Pues ahí también la IA se ha metido y los resultados que se están obteniendo son realmente buenos, como se puede observar en el experimento que realizó David Cope con EMI (“Experiments in Musical Intelligence”), donde una IA creó una nueva melodía imitando a Beethoven. Dado un espacio conceptual de reglas y datos, la Inteligencia Artificial puede encontrar otras combinaciones posibles, que aún no han sido exploradas. 

Y todo esto es posible gracias al concepto “Doing Transformations”, que nace de la idea de que los ordenadores puedan programarse a sí mismos. Es decir, sistemas que se denominan “desarrollo artificia”’ y que se utilizan en algunos campos específicos con unos resultados bastante notables. 

Los avances en IA muestran que los algoritmos pueden producir arte de alto nivel, incluso capaz de engañar a los seres humanos para que piensen que fue creado por alguien de carne y hueso. ¿Podremos alguna vez dejar que los ordenadores hagan esto por sí mismos, sin nuestra intervención? ¿Dejaremos alguna vez de consumir arte creado por humanos? Probablemente no. Sin embargo, podemos empezar a apreciar ambos. Estoy convencido que, si los humanos y las máquinas colaboran, podemos crear elementos que ninguno de los dos crearía por sí mismo. Estas son algunas diferencias entre la creatividad del ser humano y la de una IA:

•    Patrones e innovación. La Inteligencia Artificial es buena para identificar patrones, pero es menos efectiva para averiguar cuándo podría cambiar un patrón. Por otro lado, la innovación se contextualiza mediante conexiones y relaciones sociales. Nuestra creatividad es impulsada por los vínculos con los demás y sus ideas. Las redes neuronales y los programas de IA, sin embargo, no comprenden el contexto externo. No pueden adaptarse a las normas e interacciones sociales más allá del ámbito de su propósito específico y conjunto de datos. 

•    Subjetividad. La creatividad es casi imposible sin la capacidad de pensar metafóricamente, coordinar de manera proactiva y hacer predicciones que vayan más allá de la simple extrapolación, tal y como señala el docente Anton Oleinik. Por lo tanto, en el mejor de los casos, la Inteligencia Artificial puede imitar la creatividad, replicando y aumentando los resultados humanos existentes.

Como conclusión podríamos decir que es prácticamente imposible crear un sistema de Inteligencia Artificial basado en reglas que pudieran imitar el proceso creativo humano. Tampoco se podrían recopilar suficientes ejemplos que puedan abarcar la creatividad como un todo y usarse para entrenar una red neuronal artificial. Sin embargo, la tecnología está democratizando el acceso a la creación sin la necesidad de tener un talento artístico y esto puede terminar afectando a los perfiles que terminen trabajando en una agencia… y no hablo de un futuro lejano, hablo de pasado mañana.

Por cierto, este artículo no ha sido escrito por una IA... aún.

 


Chema Cuesta (Linkedin) es director creativo en la filial española de The&Partnership, agencia creativa y estratégica del grupo WPP. Pertenece a la primera generación de profesionales creativos digitales en España, con más de 20 años de experiencia en agencias creativas y de medios. Es un apasionado de las nuevas tecnologías y del branded content. Desde 2017 lidera la comisión de creatividad y formatos en el capítulo español de la BCMA (Asociación de Branded Content), desarrollando la primera guía de contenidos de marca en el mercado: FOCO. Además, su espíritu inquieto y de ir siempre más allá le ha llevado a formarse en e-commerce y negocios. De largo recorrido profesional, en etapas anteriores ha formado parte del área creativa y estratégica de empresas destacadas en la industria como PHD Spain, September, Btob, Draft FCB Spain, Publicis Spain, TBWA Spain o McCann Spain, entre otras.