La trayectoria de Andrea Frye refleja el liderazgo de una nueva generación de mujeres que han conquistado espacios tradicionalmente dominados por hombres, como la tecnología o las finanzas. Desde 2013, ha estado vinculada al universo fintech, primero desde la consultoría y más tarde en posiciones directivas. Hoy lidera el marketing en España de Dojo, una de las fintech más potentes de Europa, con el reto de consolidar su marca en un sector tan dinámico como el de los pagos digitales. Frye repasa una trayectoria marcada por la innovación, reflexiona sobre el papel de la mujer en entornos tecnológicos y aporta su visión sobre los desafíos de un sector en plena expansión
¿Cómo llegaste al universo fintech y qué te motivó a asumir la dirección de marketing de Dojo en España?
En realidad, he estado vinculada al ámbito de las fintech desde los inicios de mi carrera profesional, allá por 2013, cuando empecé a trabajar en Grayling como consultora de comunicación y marketing digital y me asignaron la cuenta de PayPal. Después, ya fue difícil desvincularse. He ido de la mano de este sector desde entonces, ya sea trabajando en consultoría -donde formé parte de la estrategia de empresas como Visa o StubHub- o en el lado del cliente, como responsable de comunicación de Evo Payments. Supongo que gracias a esas experiencias me ofrecieron la posición.
En el momento en que me contactó Dojo, yo no estaba buscando trabajo, pero el proyecto me conquistó: lanzar desde cero una compañía en el mercado español, con el respaldo de una empresa líder en Reino Unido, era un reto que no podía ni quería dejar escapar.
¿Qué te resulta más estimulante de trabajar en un sector tan dinámico y competitivo como el de los pagos digitales?
El potencial de crecimiento. Creo que es un sector que apenas acaba de echar a andar y donde las grandes revoluciones tecnológicas todavía están por llegar. Hace apenas diez años, los pagos pasaban desapercibidos; nadie se sentía atraído por lo que era solo un paso obligatorio del proceso de compra. Ahora, los pagos se han convertido en un aliado clave para la eficiencia del negocio, el marketing y la experiencia del cliente.
¿Has percibido obstáculos específicos por ser mujer en un entorno tan tecnológico y financiero?
Es cierto que, en el sector financiero tradicional, como banca o seguros, estas situaciones son frecuentes -solo hay que ver la foto de cualquier mesa de “líderes”-, pero no ha sido así en el ámbito de las fintech. En el equipo de dirección de Dojo en España somos más mujeres que hombres, y las políticas de diversidad e inclusión forman parte de nuestra hoja de ruta con objetivos claros y reales.
¿Qué crees que falta aún por hacer para que haya más mujeres liderando áreas de marketing en fintechs o startups tecnológicas?
Un cambio estructural real en la sociedad. Se habla mucho del papel de la mujer, especialmente cuando se acerca marzo, pero muchas veces se queda en titulares bonitos. Lo que necesitamos es que se confíe de verdad en nosotras a la hora de liderar un proyecto, que nos den la oportunidad de demostrar lo que valemos. Solo pedimos medirnos de igual a igual con nuestros compañeros, pero eso no siempre sucede, y cuando ocurre, a veces no es con las mismas condiciones de responsabilidad o de sueldo.
“Se habla mucho del papel de la mujer cuando se acerca marzo, pero se necesita un cambio estructural real en la sociedad”
¿Qué consejo le darías a una joven profesional que quiera crecer en este tipo de industrias?
Que se lo crea, porque muchas hemos sentido el síndrome del impostor. Que pelee por lo que es suyo y ponga siempre en valor su trabajo y sus resultados, con datos y métricas. En muchas empresas todavía se percibe el marketing como un gasto, cuando en realidad es una inversión estratégica. No hay que dejar que nos vean como el hermano pequeño del resto de departamentos: el marketing es crucial para todos, porque tenemos una visión transversal del negocio.
¿Cómo está evolucionando el sector de los pagos digitales en España?
En los últimos años, y especialmente desde la pandemia, ha crecido con fuerza. Cada vez más personas utilizan el móvil y las wallets para pagar; Bizum se ha consolidado como líder en pagos instantáneos y el comercio electrónico impulsa nuevas soluciones. Además, la regulación europea y la innovación -como el futuro euro digital- están acelerando la modernización del ecosistema. Es un sector en plena expansión y con un alto potencial de transformación. Dojo compite con grandes players internacionales.
¿Qué diferencial aporta para destacar en este mercado?
En Dojo creemos que no se trata solo de procesar pagos, sino de entender a nuestros clientes. Mientras los grandes players ofrecen soluciones globales con escasa presencia local, nosotros estamos cerca de los comercios, escuchamos sus necesidades y les damos herramientas sencillas y seguras para crecer. Ofrecemos atención personalizada y un servicio al cliente que responde de forma inmediata, resolviendo incidencias en la misma llamada mediante acceso remoto a los dispositivos.
Además, somos una firma data-driven con una plataforma nativa en la nube y arquitectura multicloud (Google Cloud, Azure y AWS), lo que nos da resiliencia, flexibilidad y capacidad de escalar. Esa potencia técnica nos permite procesar pagos ultrarrápidos y evitar caídas como las registradas con Redsys.
¿Qué papel juega la confianza de marca y la comunicación en la adopción de nuevas soluciones de pago?
Es fundamental. Los pagos son el corazón de los negocios, por lo que la fiabilidad, la seguridad y la reputación son claves. Nuestros clientes quieren sentir que su dinero y sus datos están protegidos. Por eso, el branding y las relaciones públicas fueron la punta de lanza de nuestro aterrizaje en España, un mercado muy competitivo donde los bancos cuentan con una larga trayectoria y amplio reconocimiento.
“El branding y las relaciones públicas son primordiales para que las compañías de soluciones de pago puedan generar confianza”
¿Cómo ha cambiado el rol del marketing en el sector fintech en los últimos años?
Hemos pasado de centrarnos en la promoción de productos y tecnología financiera a ser un motor estratégico de la experiencia, la confianza y la fidelización. Antes comunicábamos precios u ofertas; hoy buscamos construir relaciones a largo plazo, basadas en el valor real y la personalización. Además, los datos nos permiten ofrecer experiencias hiperpersonalizadas y contenido educativo que aporta valor. Incluso la interfaz y la tecnología se han convertido en formas de comunicar.
¿Qué tendencias o comportamientos del consumidor están marcando el ritmo de la innovación en medios de pago?
Diría que se concentran en tres: buscan velocidad y conveniencia, quieren experiencias integradas entre canales físicos y digitales, y priorizan la seguridad y el control de sus finanzas. Esto impulsa soluciones como los pagos sin fricciones, la autenticación biométrica, las wallets digitales y las herramientas de gestión financiera personalizadas.
¿Cómo equilibráis la necesidad de innovación tecnológica con la construcción de una marca sólida y cercana?
Innovar no significa alejar al usuario. Cuanto más avanzamos tecnológicamente, más necesitamos comunicar. La tecnología puede intimidar, y nuestra labor desde marketing es hacerla accesible: crear mensajes claros, interfaces intuitivas y un storytelling que ayude a nuestros clientes a entender y aprovechar las herramientas que desarrollamos.
“El marketing debe ser accesible y claro ante la intimidación que provoca la tecnología”
Si tuvieras que definir el futuro inmediato del marketing fintech en una frase, ¿cuál sería?
El futuro inmediato nos lanza de cabeza hacia la hiperpersonalización: pocos sectores cuentan con volúmenes de datos tan ricos como el nuestro. Eso nos permitirá ofrecer comunicaciones y recomendaciones adaptadas al momento exacto y a la necesidad concreta de cada cliente.
.jpg)
Este contenido pertenece a la sección de ‘Muejres referentes’ de nuestra revista quincenal. Concretamente, aparece en el número 536 de El Publicista. Hazte con un ejemplar, tanto en versión impresa como en versión digital, en nuestra tienda online.
