Actualidad

Ser humano. Ser profesional. Con o sin IA

Por Lorraine Gallard

Siempre me ha gustado aprender.

No por moda.

Por supervivencia creativa.

Recuerdo cuando compré mi primer MacBook.

Hice un deep dive.

Aprendí a moverme con curiosidad pura.

Sin miedo.

Han pasado 23 años.

El espíritu es el mismo.

La pasión no depende de la herramienta.

Depende de quién eres cuando la usas.

Desde hace tres años navego, trabajo y experimento con IA.

La pruebo. La contradigo. La fuerzo.

No para sustituirme. Para ampliarme.

He preguntado a muchas personas del sector cómo la usan.

Productores. Comunicación. Audiovisual. Creativos. Profesionales entre 23 y 50 años.

La respuesta me sorprendió.

“Sí, claro, la uso.”

¿Para qué?

“Bueno… para imágenes, vídeos, voz en off…”

Pero esa no era mi pregunta.

No hablaba de producción para el cliente.

Hablaba de cómo optimizas tu cabeza.

Tu tiempo.

Tu estructura mental.

Tu manera de decidir.

Y ahí la respuesta era casi siempre la misma:

“Ah… para revisar algún email.”

Curioso.

No porque haya que usar IA.

Sino porque estamos ante una herramienta que redefine procesos… y muchos la observan como si fuera solo un corrector ortográfico evolucionado.

Yo la uso. ¡Me encanta!

No para que piense por mí.

No para que cree por mí.

En lo creativo sigo siendo profundamente analógica.

Las ideas nacen del cruce entre intuición, experiencia y conversación humana.

Pero en lo organizativo… es otra historia.

La IA me ayuda a estructurar proyectos complejos, ordenar información, simular escenarios, tensionar una idea antes de presentarla.

Es como tener una sala de ensayo permanente.

Un brainstorming que no duerme.

Una oficina expandida.

Y aquí viene lo importante.

No aprendo solo de la herramienta.

Aprendo de cómo la cuestiono.

La diferencia no está en saber escribir prompts.

Está en el criterio con el que interpretas lo que te devuelve.

Mi bagaje.

Mis errores.

Mis lecturas.

Mis conversaciones.

Mis fracasos.

Eso es lo que convierte una respuesta automática en una decisión estratégica.

Sin pensamiento crítico, la IA amplifica mediocridad.

Con pensamiento crítico, amplifica visión.

No se trata de montar un “equipo digital” por postureo tecnológico.

Se trata de tener una visión clara y utilizar lo que esté a tu alcance para expandirla, atravesar fronteras y ejecutar con más foco.

La tecnología acelera.

Pero la dirección sigue siendo humana.

Puedes decidir no aprender.

Es legítimo.

Pero quienes combinan curiosidad, adaptación y criterio

no solo trabajan más rápido. Piensan más lejos.

No porque la máquina sea más inteligente.

Sino porque decidieron no quedarse quietos.

Todo vuelve a lo mismo:

Motivación.

Adaptabilidad.

Pensamiento crítico.

Yo soy bambú. me doblo, me adapto a nuevos vientos, pero mantengo mi raíz.

¿Y tú?

 


Lorraine Gallard (Linkedin) es senior creative producer en Plastic Pictures Iberia, labor que compagina con el ejercicio de consultoria y coach creativo desde hace más de seis años y con labores de formación en centros como la Barcelona School of Creativity, la Universitat Abat Oliva CEU o la FX Barcelona Film School, entre otros. De larga experiencia dentro del mundo publicitatio, en etapas anteriores ha trabajado en empresas del sector como Vice Media, 14, La Liga Studios, RCR Films o Mamma Team.