Un informe de McKinsey & Company advierte de que la representación femenina en roles técnicos ha caído al 19%, pero señala que la inteligencia artificial podría convertirse en una oportunidad para rediseñar el modelo de talento del sector
La industria tecnológica europea afronta un momento decisivo marcado por la expansión de la inteligencia artificial. Según el informe ‘Women in tech and AI in Europe: Can the region close its gender gap?’, elaborado por McKinsey & Company, esta tecnología podría aportar más de 480.000 millones de euros anuales a la economía regional en 2030, pero el sector arrastra una brecha de género que amenaza con limitar ese potencial.
El estudio señala que la participación femenina en roles técnicos básicos ha caído hasta el 19%, frente al 22% registrado en 2023. Esta situación responde a lo que la consultora describe como una “triple amenaza”: baja representación inicial, impacto desigual de los despidos vinculados a la automatización y la persistencia del llamado techo de cristal. Aunque el número de mujeres graduadas en carreras tecnológicas ha aumentado -representan el 33% de las licenciaturas y el 39% de los doctorados-, el informe detecta una desconexión significativa entre educación y empleo.
El paso de las mujeres desde la universidad al mercado laboral tecnológico ha caído 20 puntos porcentuales, lo que evidencia una pérdida de talento en la transición hacia el mundo profesional. A ello se suma el impacto de la automatización en puestos de nivel inicial, especialmente en áreas como diseño o gestión de producto, donde la presencia femenina es mayoritaria y donde la demanda ha descendido hasta un 17%.
En paralelo, la representación de mujeres en puestos ejecutivos sigue siendo muy reducida, con apenas un 8% en la alta dirección tecnológica.
Convertir la disrupción en inclusión
Para revertir esta tendencia, el informe plantea tres líneas de actuación: reculturizar las organizaciones, realinear las habilidades y reimaginar las operaciones. En este contexto, la inteligencia artificial podría convertirse en una oportunidad para reintegrar hasta 200.000 profesionales STEM en Europa mediante programas de reciclaje profesional centrados en IA y computación en la nube.
La consultora subraya además la importancia del liderazgo inclusivo y de sistemas de patrocinio interno que impulsen el desarrollo profesional femenino. Según el estudio, las mujeres que cuentan con patrocinadores dentro de las organizaciones tienen un 200% más de probabilidades de que sus ideas se implementen.
El informe también señala que el 49% de las mujeres en tecnología ha experimentado sexismo o prejuicios en el último año, y que muchas dedican unas 200 horas adicionales anuales a tareas organizativas invisibles, como coordinación o resolución de conflictos, que no contribuyen directamente a su progresión profesional.
El caso de España
En el caso español, la presencia femenina en el sector tecnológico ronda el 23%, ligeramente por encima de la media europea pero todavía lejos de países como Letonia o Finlandia. El país presenta además una paradoja: alrededor del 35% de los graduados en Ciencias son mujeres, pero una parte significativa de ese talento no llega a integrarse en la industria tecnológica.
A pesar de que España figura entre los países mejor posicionados en el Índice Global de Brecha de Género, esta igualdad social no se traduce plenamente en la estructura del sector tecnológico, especialmente en áreas como el desarrollo de software o los puestos directivos. Para los autores del informe, el auge de la inteligencia artificial puede ser un punto de inflexión.
Si las empresas adoptan estrategias de formación, diversidad y liderazgo inclusivo, Europa podría no solo reducir la brecha de género, sino también reforzar su competitividad en la carrera global por la inteligencia artificial.
