Actualidad

La IA conversacional se consolida como canal eficaz con un 93% de éxito

Un proyecto impulsado durante la Korrika demuestra, con datos, que la IA conversacional ya funciona como un canal real de relación entre marcas y audiencias

Las experiencias conversacionales con inteligencia artificial empiezan a ofrecer resultados medibles que van más allá de la experimentación. Así lo refleja el caso desarrollado durante la Korrika, donde un asistente de IA desplegado en WhatsApp y en los entornos digitales de EITB acumuló cerca de 200 horas de conversaciones en apenas dos semanas. La iniciativa está impulsada por Sun Tzu by Smartup y ElevenLabs.

Más allá del volumen, el dato clave está en la calidad de la interacción. El sistema alcanzó un 93% de conversaciones resueltas con éxito, una cifra significativamente superior a los estándares históricos de los chatbots tradicionales, habitualmente limitados por respuestas cerradas y baja capacidad de adaptación. A esto se suma una valoración media de 4 sobre 5 por parte de los usuarios, con un comportamiento especialmente relevante ya que la satisfacción no solo se mantuvo, sino que creció progresivamente hasta alcanzar el 5 sobre 5 en la jornada final del evento.

Este incremento en la valoración en el momento de mayor exigencia -cuando aumentan tanto el volumen de usuarios como la carga emocional del evento- apunta a que la IA conversacional no solo escala, sino que mejora su percepción cuando está bien diseñada y contextualizada.

En términos de atención, las casi 200 horas de conversación sostenida equivalen a un nivel de engagement difícil de replicar en otros canales digitales. Frente a formatos pasivos, el usuario interactúa, pregunta y recibe respuestas personalizadas en tiempo real, convirtiendo cada conversación en un punto de contacto activo con el contenido. De hecho, el asistente no solo resolvía dudas, sino que derivaba tráfico hacia la retransmisión en directo y la app del medio, integrando conversación y consumo de contenidos en un mismo flujo.

Otro de los elementos diferenciales del caso es la trazabilidad. Cada interacción fue medible, evaluada y optimizada, generando datos accionables sobre las necesidades reales de la audiencia. Esto supone un cambio relevante respecto a modelos anteriores, donde la relación con el usuario era mucho más opaca y difícil de analizar.

El contexto en el que se desarrolla el proyecto refuerza aún más el valor de los resultados. Se habla de un evento en tiempo real, en un idioma minoritario como el euskera y con alta complejidad operativa. A pesar de ello, el sistema no solo respondió con solvencia, sino que generó una respuesta emocional positiva en los usuarios, que expresaron agradecimiento y conexión con la experiencia.

En conjunto, las cifras -alto volumen de uso, elevada tasa de resolución y una valoración creciente- consolidan la idea de que la IA conversacional ha dejado de ser una promesa para convertirse en un canal operativo, capaz de ofrecer cercanía, eficiencia y resultados medibles en contextos reales.