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La IA obliga a las empresas a rediseñarse si quieren seguir siendo competitivas

Limitar la inteligencia artificial a la eficiencia dejará atrás a las empresas en un entorno de aceleración tecnológica

El futurista Jonathan Brill sostiene que el verdadero diferencial competitivo en la era de la inteligencia artificial no estará en el uso de la tecnología en sí, sino en la capacidad de las organizaciones para integrarla en la toma de decisiones y replantear su funcionamiento. Así lo expuso en un encuentro organizado por Dircom, celebrado en la sede de Accenture en Madrid.

La sesión contó con la bienvenida de Paloma Cabrera y Nieves Rey, en su primer acto al frente de la asociación, dentro del nuevo ciclo formativo impulsado por la entidad.

Durante su intervención, Brill -con experiencia en compañías como Amazon y HP- alertó de que muchas empresas siguen infrautilizando la inteligencia artificial, pese a su rápido desarrollo. Según explicó, su capacidad podría multiplicarse por 32 de aquí a 2030, mientras que su aplicación actual continúa siendo limitada. “Estamos infrautilizando estas herramientas, pero su evolución va a ser radical en muy poco tiempo”, señalaba.

En este contexto, advierte de que centrar la adopción de la IA exclusivamente en la eficiencia o la reducción de costes supone un error estratégico. “Si todo el mundo usa IA para ganar eficiencia, eso ya no te diferencia. La ventaja real estará en hacer lo que hoy no haces porque es demasiado caro, demasiado lento o complejo”, afirmaba.

De la productividad al rediseño de las empresas

El experto sitúa el verdadero potencial de la IA en la capacidad de abrir nuevas vías de innovación y crecimiento, abordando tareas que hasta ahora quedaban fuera del alcance de las organizaciones. Este cambio, apunta, se produce en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y transformaciones demográficas que impactarán directamente en el mercado laboral.

Factores como la escasez de talento o el envejecimiento de la población obligarán a las compañías a tomar decisiones más ágiles y fundamentadas. Más allá del componente tecnológico, Brill insiste en que el impacto de la inteligencia artificial será, sobre todo, organizativo. “La IA no es solo transformación tecnológica; es transformación sociológica. Cambia cómo nos organizamos, cómo trabajamos y cómo decidimos”, explicaba. Y va más allá al anticipar un cambio estructural: “La empresa ya no será una empresa con software; la empresa será software”.

El valor diferencial seguirá siendo humano

En este escenario, las organizaciones más competitivas serán aquellas capaces de combinar de forma eficiente el trabajo humano y el computacional. Frente a la automatización de tareas, el experto pone el foco en habilidades como el criterio, la comprensión del contexto, el pensamiento crítico, la originalidad o la capacidad de adaptación.

“Lo que marcará la diferencia no será solo usar herramientas, sino aportar juicio, contexto y capacidad para formular mejores ideas y preguntas”, subrayaba.

Ante profesionales de comunicación y marketing, Brill concluye que las empresas deberán adaptarse a un entorno donde la velocidad, la creatividad y la capacidad de decisión serán determinantes para competir.