Se ha detectado gran aumento de dominios fraudulentos y campañas de manipulación apoyadas en IA a pocos meses de las ‘midterms’ estadounidenses
La desinformación y la manipulación digital se perfilan como una de las principales amenazas para las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Según el informe ‘2026 U.S. Midterm Election Threat Outlook’ de Check Point Software Technologies, la preocupación ya no se centra tanto en ataques directos al recuento electoral como en campañas destinadas a alterar la percepción pública a través de contenidos falsos y páginas web fraudulentas.
El estudio detecta un aumento significativo de dominios relacionados con el voto durante los últimos meses. Entre el 13 de abril y el 14 de mayo de 2026 se registraron más de 4.000 nuevas webs con el término “vote”, frente a las cerca de 2.957 identificadas en enero. Las páginas vinculadas a la palabra “election” se mantuvieron estables, con unas 1.140 registradas en el mismo periodo.
Según la compañía, muchas de estas operaciones utilizan inteligencia artificial para replicar la apariencia de medios de comunicación y difundir contenidos manipulados.
El informe apunta especialmente a campañas vinculadas a redes de desinformación prorrusas como Doppelganger, que suplantan cabeceras reconocidas mediante dominios y diseños prácticamente idénticos.
La investigación también advierte del riesgo derivado de filtraciones de credenciales. Los analistas de Check Point aseguran haber detectado unas 9.500 contraseñas relacionadas con la plataforma demócrata ActBlue y otras 6.500 vinculadas a la republicana WinRed circulando en mercados clandestinos.
El informe señala además que el correo electrónico continúa siendo la principal vía de entrada de malware y ataques de phishing, concentrando el 82% de las infecciones registradas en lo que va de año.
Para la compañía, el principal cambio no está tanto en las técnicas utilizadas como en la capacidad de amplificación que aporta la IA generativa.
“El objetivo ya no es alterar votos individualmente, sino generar confusión y erosionar la confianza pública”, concluye el análisis.
