La iniciativa parte de un estudio que revela la distancia entre los estereotipos y la percepción real de los españoles sobre la sociedad sueca. A través de datos, humor y una agenda cultural, la campaña busca reforzar los vínculos entre ambos países y demostrar que, en el fondo, comparten mucho más de lo que parece
¿Son realmente fríos los suecos? Esa es la pregunta que ha servido de punto de partida para ‘No somos tan s(u)ecos’, la nueva campaña impulsada por la Embajada de Suecia en España para revisar los prejuicios que todavía persisten sobre la sociedad nórdica.
La acción se apoya en un estudio elaborado junto a YouGov a partir de más de 1.000 entrevistas representativas, cuyos resultados muestran una paradoja reveladora. Aunque casi cuatro de cada diez españoles asocian a los suecos con atributos como la frialdad, la seriedad o la sequedad, esa percepción cambia radicalmente cuando se plantea una situación concreta. De hecho, el 74% de los encuestados cree que un sueco se detendría a ayudarle amablemente si se perdiera por las calles de Estocolmo.
La campaña utiliza precisamente esa contradicción para evidenciar cómo muchos de los clichés culturales nacen más del desconocimiento que de la experiencia directa. El propio informe señala que el 40% de los españoles reconoce tener una familiaridad baja con Suecia y un 16% admite no saber definir qué rasgos caracterizan a su sociedad.
Lejos de intentar cambiar por completo la imagen del país, la iniciativa apuesta por acercarla a la realidad. Y lo hace destacando los numerosos puntos de encuentro entre ambos modelos de vida. Según el estudio, españoles y suecos coinciden en aspectos fundamentales como la importancia de la calidad de vida y el bienestar (31%), el disfrute del tiempo libre y la vida social (26%) o el valor otorgado a la familia y las relaciones personales (24%).
La campaña también pone sobre la mesa costumbres suecas que podrían encontrar buena acogida en España. Es el caso de la "fika", la tradicional pausa para tomar un café acompañado de algo dulce. Aunque el 87% de los españoles desconocía este ritual cotidiano, dos de cada tres lo consideran una práctica atractiva una vez descubren en qué consiste. La gastronomía emerge igualmente como terreno de conexión. Más allá del salmón o las populares albóndigas, el 82% de los encuestados asegura estar dispuesto a probar propuestas de cocina fusión sueco-española, siendo la combinación de pan crujiente sueco con jamón ibérico una de las opciones que más interés despierta.
Con el juego de palabras que da nombre a la campaña, ‘No somos tan s(u)ecos’ propone mirar más allá de los tópicos y utilizar la curiosidad como herramienta para estrechar distancias. La iniciativa demuestra que las percepciones culturales no son inamovibles y que, muchas veces, basta con generar conversación para descubrir que las diferencias son menores de lo que imaginamos.
Más que una acción de promoción país, la campaña se presenta como un ejercicio de diplomacia cultural que utiliza la investigación para cuestionar prejuicios y reivindicar que, pese a las aparentes diferencias, españoles y suecos comparten aspiraciones y valores esenciales.

