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Cocinar el marketing y la creatividad ¿Ingredientes mágicos?

por Alberto Ramos

A muchos profesionales orientados a los contenidos y el marketing digital nos encanta la innovación, casi de forma obsesiva. Formatos, plataformas, herramientas, nuevas narrativas, distribución publicitaria... Sabemos que lo nuevo suele vender y, muchas veces, es más sencillo apostar por la última 'tendencia', pese a que en ocasiones sea más difícil valorar sus resultados. Eso si llega a unos resultados medianamente óptimos. Pero en este artículo no pretendo abrir ese melón.

Lo que sí me extraña y me resulta paradójico es lo poco que pretendemos innovar los profesionales en los equipos, tareas y procesos de trabajo, en cómo perseguimos esa creatividad o esa gran idea. En cómo mejorarnos a nosotros mismos como profesionales de la comunicación. Creativos, copys, planners, cuentas, diseñadores, analistas, estrategas, community managers... Muy especializados y tan especiales que en un proyecto 'grande' se planean fases y tareas donde cada uno aporta solo en su parte. Lo mío, lo tuyo. Lo de siempre.

Quizá eso está muy bien si fuéramos una fábrica de coches. Pero nos parecemos más a un restaurante, donde el plato o la propuesta brilla por cada pequeño ingrediente y su combinación. Hasta su presentación. Hasta que se come. ¿Por qué se sigue trabajando casi igual?

Bien, ¿ahora voy a soltar la clásica perorata de procesos súper organizados o nuevos métodos? No. No creo en los sistemas mágicos. Aunque sí me gustaría compartir algunas técnicas para facilitar ser dinámicos y diferentes a la hora de cocinar nuestras ideas a fuego lento.

1.- El brief de cliente sirve solo en parte. Ampliar, detallar, saturar de preguntas internas (algunas a cliente) y hacer hasta sub-briefs sí es útil. Así, incluimos ya alguna investigación, análisis y detalles o soluciones cuando trasladamos tareas. Evitamos volver a preguntarnos. Saborear en equipo y uno por uno todos los ingredientes, conocer su punto de cocción, marcar qué sensaciones deseamos transmitir y saber hasta las trazas el emplatado.

2.-  Contar con colaboradores verdaderamente especializados que son parte de nuestro método y trabajo diario y no meros proveedores que estén habituados a una especialidad de temática, tarea o desarrollo (en FLUOR Lifestyle se traduce en nuestra metodología Connect + Develop) . Desde la investigación social hasta uno de los mayores especialistas en cámaras ocultas de España. Desde narrativas inmersivas hasta especialistas en tecnocreatividad. Para algo grande o pequeño. Y, sobre todo, para convertir el inconveniente en ventaja.  Desear ser mejor cocinero es un ejercicio de humildad. Supone el hecho de aprender en primera persona de otros cocineros que están explorando todos los días en nichos concretos: nuevos productos del mar, técnicas o descubrimientos. Por ejemplo, muchos chefs reconocen que la repostería es algo con una complejidad especial.

3.- Cocinar y cocinar. Probar, probar y volver a cambiar. También odio como vosotros el 'dale una vuelta'. ¿A todo o a una parte? Provocamos la crítica en el plan, modificar ese detalle, restar para sumar, buscar otro enfoque diferente, ver si hay suficiente ‘chicha’ para desarrollarlo o hasta llamar a la abuela para explicárselo a ver si lo comprende. Tal y como los cocineros conocen, el plato no le sabe igual a todo el mundo. Y, por muchísimos factores de gusto, cultura o cualquier otro, aman, rechazan, se entusiasman o no aprecian los matices. De ahí que juzgar el plato final sea una ronda por diferentes paladares. Y cuyas opiniones nos servirán para hacerlo redondo.

Sé que parece invertir más tiempo para llegar a la meta. Sin duda lo es. Aunque, visto desde otra perspectiva, a mí siempre me ha parecido lo contrario: es preferible dedicarle el tiempo necesario a que los ingredientes y el proceso de cocinado sea el mejor posible para que quien deguste del plato de verdad lo disfrute. Porque la gente que ve nuestros contenidos o experimenta alguna de nuestras acciones no tiene por qué saber todo el trabajo que hay detrás pero sí va a descubrir muy pronto si eso que le hemos servido en el plato vale o no vale.

En nuestro caso concreto, el de FLUOR Lifestyle, buscamos la creatividad y las historias. Por eso hay reuniones donde estamos presentes varias personas de diferentes áreas o 'parcelas' (odio los departamentos) para escuchar, opinar y decidir. Ordenados. Seleccionados. Tanto como si nos compete directamente o no. La chispa o el ingrediente llega desde muchos sitios. Sin magia, sí, pero bien mezclado. 

Son tantos los factores, ingredientes y formas de crear que el proceso para dar los pasos adecuados también puede ser diferente. De hecho, si es diferente estoy convencido de que amplía las posibilidades, las ideas, las propuestas… y el resultado final.

 


Alberto Ramos Naranjo (Linkedin) es director de contenidos y social media en la agencia FLUOR Lifestyle, compañía especializada en creatividad, tecnología e innovación.  Cuenta con casi 20 años de experiencia en el mundo de la comunicación, las redes sociales y el marketing. Licenciado en Ciencias de la Información, a lo largo de su trayectoria profesional ha estado integrado en equipos editoriales y coordinación de contenidos de empresas como el portal Terra Networks o el diario 20 Minutos. Como docente ha impartido cursos específicos de su sector en grupos como Unidad Editorial o Vocento y en centros como ICEM-ESIC, Inesdi o EIC. En su última etapa, mas vinculada al marketing, ha trabajado en compañía como Good Rebels (anteriormente Territorio Creativo), el grupo Havas España y Pixel & Pixel, hasta su entrada en FLUOR Lifestyle en febrero de 2018.