Azulgaray (Academia de la Publicidad): ‘La profesión debe recibir la consideración que merece desde la sociedad’

Pablo Azulgaray, presidente de Shackleton, encabeza una junta directiva de 17 profesionales que aspira a que la Academia de la Publicidad estimule la profesión para mejorar la preparación de los estudiantes, identificar y reconocer a sus referentes, preservar su patrimonio histórico y lograr la consideración que merece desde el resto de la sociedad. Bajo su presidencia, la Academia acaba de renovar su imagen, estrena página web y ha modificado sus reglamentos para engrandecer y hacer más viva la institución. La Ceremonia Anual de Académicos de Honor se celebrará en el solemne Salón de Actos de la Real Academia Española, el próximo 23 de mayo, dónde “algún día habrá un publicitario como académico”, asegura Azulgaray


¿Por qué decidió presentar su candidatura a la presidencia de la Academia de la Publicidad?

Porque, con todas sus carencias, y todas mis decepciones, sigo creyendo en el asociacionismo. Porque soy publicitario desde los 17 años, y no querría ser otra cosa. Porque le debo casi todo a esta profesión, y a este país.  Porque me lo pidió gente a quien quiero, respeto y admiro, empezando por Fernando Herrero. Porque creo que la academia cumple significativamente una función significativa.

¿Cuál es la realidad de la institución en el momento actual y cuál es la hoja de ruta de la junta directiva que preside? ¿Qué actividades está desarrollando para una implicación mayor de los profesionales y los estudiantes en la Academia?

La Academia fue fundada por iniciativa de Augusto Macías y Julián Bravo, quien pasó el testigo a Fernando Herrero y es hoy una institución consolidada.

Junto a un grupo de destacadísimos profesionales que me acompañan en su Junta Directiva, hemos actualizado los estatutos y nuestro propósito, vertebrándolo sobre cuatro principios esenciales: mérito, integridad, generosidad y ejemplaridad.

Ahora se ha puesto en marcha un plan de acción con cinco objetivos: estimular la profesión, contribuyendo de forma significativamente a mejorar la preparación de sus estudiantes. Estimular la profesión, contribuyendo de forma significativamente a identificar y reconocer a sus referentes. Estimular la profesión, contribuyendo de forma significativamente a preservar su patrimonio histórico. Mejorar aún más el reconocimiento de la profesión, por parte del resto de la sociedad. Y mejorar aún más la relevancia y conexión con el presente de la profesión de la propia Academia.

Para conseguirlos hemos modificado el Reglamento de Distinciones para mejorar aún más el proceso de elección de los Académicos de Honor. Además hemos recortado de 30 a 20 los años de trayectoria requeridos para optar al título de Académico de honor y hemos creado el reconocimiento al Publicitario del Año.

Igualmente hemos ampliado nuestro acuerdo marco con la Real Academia Española, y puesto en macha nuevas iniciativas conjuntas, hemos redefinido la Ceremonia de Académicos que, por primera vez, se celebrará en el salón solemne de la RAE.

En paralelo hemos renovado la identidad visual y diseñado un plan de comunicación, acorde con nuestro nuevo posicionamiento y se han creado nuevos materiales de comunicación como una nueva web y un libro institucional, entre otros.

Asimismo estamos poniendo en marcha un plan de captación de socios profesionales y colectivos y estamos redefiniendo la estrategia orientada a estudiantes, de cara al inicio del curso 18-19. También se está trabajando en el diseño de acuerdos marco con terceros para la preservación del patrimonio histórico de la publicidad.

¿Qué les diría a los profesionales para que se asocien a la Academia?

Que no pregunten qué obtienen a cambio de asociarse, sino qué pueden aportar.

Vestido de “académico de la publicidad” ¿cómo ve la profesión? ¿Cuáles son los principales problemas o limitaciones a los que hay que hacer frente como colectivo profesional?

Pienso que la publicidad española tiene un gran futuro a su alcance, a pesar de todo lo que hemos de mejorar. Siguen celebrándose concursos que incumplen el acuerdo de procedimientos firmado entre las asociaciones de agencias y la asociación de anunciantes. Pero más de la mitad sí los cumplen, y eso es mucho más de lo que pasa en muchos mercados comparables.

Sigue habiendo agencias que parecen piscifactorías para festivales: truchos, truchas, copias y otras piezas desconectadas de la realidad y, paradójicamente, los premios ganados así, las sitúan en nuevos jurados, cronificando el problema.

Pero cada vez son más los que piensan que este dopping “viejuno” es una estupidez que, de paso, degrada el valor de todos los premios, incluyendo los merecidos.

Sigue habiendo asignaciones de cuentas que no responden a procesos meritocráticos ni transparentes. Pero no son la mayoría, ni mucho menos. Y la justicia española, y algunos medios están cumpliendo su función y dando un ejemplo al mundo de cómo puede una sociedad luchar contra la impunidad.

Sigue siendo hipócrita, cortoplacista y, sobre todo, contraproducente, la actitud de algunas marcas cuando proponen honorarios absurdos a conciencia. Pero me consta que las grandes ya no están ahí y no son pocas las agencias que hacen un uso asertivo y eficaz de la maravillosa palabra “no”.

Es una vieja aspiración de la Academia de la Publicidad ¿Confía en que algún día un publicitario llegue a ser académico de la lengua española con sillón propio en la RAE? ¿No cree que el uso y abuso de neologismos, sobre todo anglosajones, puede perjudicar la entrada?

Estoy convencido de que un día al menos un publicitario será académico de la lengua. Pero, siéndolo, no creo que ello se deba a que sea una aspiración de la Academia de la Publicidad sino al compromiso de la RAE con, como dice el artículo primero de sus estatutos “…velar por que los cambios que experimente la lengua española en constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad…” y, un poco más adelante, hay otra parte que también me encanta: “… cuidar igualmente de que esta evolución conserve el genio propio de la lengua”. Y es evidente que en todo ello, la publicidad está comprometida, y compromete.

 


Accede a la entrevista completa y en profundidad en el número 381 de la edición impresa de El Publicista, correspondiente a la segunda quincena de marzo de 2018. Disponible en nuestra tienda online y también descargable en tu dispositivo móvil a través de nuestra app para plataformas IOS y Android