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Decathlon convierte un escaparate en un reto ‘non stop’: Verdeliss acepta estar 24 horas de running

La acción traslada el desafío deportivo al punto de venta y transforma una tienda en un espacio vivo donde espectadores, runners y marca comparten protagonismo para activar comunidad y experiencia de marca 

Decathlon lleva el marketing experiencial al terreno del deporte con un reto de resistencia que convierte su tienda de la calle Orense, en Madrid, en un escaparate en movimiento durante 24 horas. Bajo el nombre ‘Reto 24h running con Verdeliss’, la marca propone una activación abierta al público en la que la creadora de contenido correrá sin descanso sobre una cinta mientras la comunidad runner participa y acompaña la experiencia desde el propio espacio comercial.

Más allá del desafío físico, la iniciativa funciona como una acción de retail marketing diseñada para atraer tráfico, generar conversación social y reforzar el vínculo emocional con la comunidad deportiva.

El escaparate deja de ser un espacio estático para convertirse en un escenario narrativo en tiempo real, donde el esfuerzo individual se transforma en espectáculo colectivo.

El punto de venta como escenario de comunidad

Durante el horario comercial, los visitantes pueden sumarse simbólicamente al reto subiéndose a otra cinta habilitada en la tienda y acumulando kilómetros junto a la protagonista. La activación se completa con un entrenamiento especial organizado por la comunidad Decathlon Runners, que arranca coincidiendo con el inicio del desafío y refuerza el carácter participativo de la propuesta.

Este tipo de acciones evidencian cómo las marcas deportivas están evolucionando hacia formatos híbridos entre evento, contenido y experiencia física, donde el objetivo ya no es solo vender producto, sino activar comunidades y generar engagement en tiempo real.

Del lanzamiento de producto al storytelling experiencial

Aunque el reto coincide con la presentación de un nuevo modelo de zapatillas de running, el foco creativo se sitúa en el confort como narrativa y en la resistencia como metáfora de marca. La tienda se convierte así en un laboratorio abierto donde la experiencia del usuario y la visibilidad del desafío funcionan como principal reclamo.

La acción plantea una pregunta sencilla pero poderosa desde el punto de vista del marketing: ¿hasta dónde puede llegar una comunidad cuando el retail se convierte en experiencia compartida? Durante 24 horas, la cinta no se detiene y el escaparate deja de ser un lugar de exposición para convertirse en un espacio vivo donde deporte, entretenimiento y marca se cruzan frente al público.