La marca vuelve a poner en valor uno de sus rasgos más reconocibles, beberse muy frío. Para ello, ha lanzado unos pequeños guantes de dedo para poder coger los chupitos helados de la bebida sin que el frío incomode
En un contexto en el que los hábitos evolucionan y los rituales de marca se diluyen, Jägermeister ha lanzado en Dinamarca una acción que traslada la idea del Jägger helado al terreno físico mediante un objeto curioso, cuanto menos.
La iniciativa se articula bajo el nombre ‘Finger Mittens’, y consta de unos pequeños guantes de lana diseñados únicamente para cubrir el pulgar y el índice. Su función es permitir sostener un chupito a –18 °C sin que el frío resulte incómodo. Más allá de su utilidad práctica, el objeto actúa como recordatorio tangible de cómo debe consumirse el licor y sitúa la temperatura en el centro de la conversación.

La campaña se articula a través de una pieza audiovisual que presenta los pequeños guantes con un tono solemne, como si se tratara de un avance imprescindible. Ese contraste entre la épica del relato y la simplicidad (algo absurda) del producto, introduce un humor sutil que deja claro que el frío no es negociable en la experiencia Jägermeister.
El concepto se extiende al entorno digital con contenidos que animan a los consumidores a tejer sus propios ‘Finger Mittens’, transformando la recomendación de consumo en un gesto participativo.
La invención se ha distribuido en una selección de bares daneses, el espacio natural donde la marca cobra vida, y también se han puesto a disposición como merchandising online.


