Derecho al olvido: ¿nos conceden una segunda oportunidad?

por Enrique Aldaz

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que, si bien estamos cada vez más conectados a las redes sociales y más habituados a compartir nuestra vida en ellas, cada vez somos más conscientes del peligro que esto conlleva y del hecho de que lo que se sube a Internet ya no lo controlas, para bien o para mal.

A raíz de esto y desde 2014, gracias al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), los buscadores (Google, Bing…) tienen la obligación de borrar los  enlaces que puedan violar los derechos de una persona, lo que se conoce como derecho al olvido.

Todo esto suena muy bien y, a simple vista, parece que debería funcionar y que todo tendría que ser perfecto. Por ello, muchas veces me pregunto: ¿por qué no lo es? Pues porque las legislaciones cambian en cada país y, aunque las ampare el tribunal europeo de justicia, no son universales. Es decir, un ciudadano de Brasil, o de Chile, por ejemplo, no puede ejercer el derecho al olvido, y esto, el hecho de que unos puedan invocarlo y otros no, me parece muy injusto.

Google se ha defendido muchas veces diciendo que no se puede aplicar la ley del país al navegador. Esta afirmación resulta extraña cuando, en todos los países en los que Google está presente, la compañía dispone de sociedad propia, aunque Google arguye que esta se dedica únicamente a labores publicitarias que no tienen nada que ver con el motor de búsqueda.

El derecho al olvido en España
España es uno de los países de la Unión Europea que más solicitudes ha presentado y que más negativas ha recibido por parte de Google. De las 19.065 peticiones que se realizaron el año pasado, 7.585 fueron rechazadas, todas ellas relativas a la retirada de información privada. Junto a esta área de solicitud de derecho al olvido, Google define otras cuatro: crimen grave, político, figura pública y protección al menor. En resumen, casi el 40% de las peticiones se desestiman, ya sea por falta de datos o porque Google decide no considerarlas. Desde mi punto de vista, se le está concediendo un poder que no debería tener un medio publicitario o de búsqueda, según se mire.

 



Yo soy absolutamente partidario del derecho al olvido, y he visto cómo en otros países donde no existe legislación al respecto se afanan por conseguir un efecto similar mediante la generación de un gran volumen de contenido que desplace a los resultados de búsqueda negativos hasta la décima página de Google. Pero creo que su desarrollo no ha sido correctamente abordado.

Derecho al olvido: una segunda oportunidad
Vayamos por partes. Como ya he dicho anteriormente, el derecho al olvido varía dependiendo del país e, incluso, dentro de la propia UE. Por otro lado, la información sigue estando accesible en Internet. El hecho de que se borre el enlace no significa que se borre también la foto comprometida o el post negativo. Lo que pasa es que es más complejo localizarlos. Además, esas solicitudes se aplicaban en muchos casos solo a la versión del país (por ejemplo .es), no a la matriz .com donde, de vez en cuando, podían seguir viéndose los resultados cuya desaparición se había solicitado.
El derecho al olvido y a poder enmendar un error o algo negativo del pasado, una segunda oportunidad, es algo que todos deberíamos tener y que no debería ser potestad de Google.

Multa de Francia a Google
Justo mientras comenzaba a escribir este artículo ha saltado la noticia. Francia ha rechazado la apelación de Google, por lo que se obliga al buscador a aplicar un derecho al olvido “universal”. Google dispone de 15 días para acatar la sentencia o deberá enfrentarse a una multa de hasta 150.000 euros y que se traslade el caso a las altas instancias europeas.

Que se penalice a Google con un pago 150.000 euros es como si a cualquiera de nosotros nos castigan por cruzar cuando no debemos con un cuarto de céntimo. Irrisorio. Diré algo simple: todo lo que subes a Internet deja de ser tuyo. Por mucho derecho al olvido que exista, las fotos seguirán en los servidores y los posts en los blogs. Si hay cosas que tú no dirías a cierta gente a la cara, sencillamente no las digas; y lo mismo con los hechos: si hay algo que no harías si pensases que se va a enterar todo el mundo, no lo hagas.

¿Qué sabe Google sobre nosotros?
Internet ha crecido de una manera realmente increíble en los últimos años y Google se ha convertido en su amo y señor. Los datos que guarda sobre nosotros son ingentes y, en muchos casos, más preocupantes que la información cuya eliminación se pide mediante el mismo derecho al olvido.

Google, con toda lógica, avanza contracorriente a todas las sentencias emitidas. Argumenta que acatarlas le privaría de gran parte de la información que almacena y que esto perjudicaría a su negocio en Europa. Esto lo dice una compañía que tiene como frase de cabecera “No seas malo”. Creo que Google ha perdido la frescura con la que nació como proyecto universitario y ha pasado a ser una máquina de hacer dinero sin corazón, a la cual sólo le interesa el número de millones que ingresa al mes y tratar de acaparar el mayor número posible de usuarios ofreciendo un creciente número de servicios (Gmail, Google Docs, Google, etc.).

Y, ya para finalizar, recordemos que, por desgracia, el derecho al olvido se debate en salas de tribunales, no en la propia red donde hay mucha gente capacitada para ofrecer muchos argumentos sólidos tanto a favor como en contra. Y que el coste de implementarlo es realmente ínfimo comparado con el daño moral que se puede causar a un afectado cuando no se aplica.

Enrique Aldaz
Director de Consultoría en Súmate