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Estrés y creativos publicitarios: vísteme despacio que tengo prisa

por Chema Cuesta

“Es para ayer”, “lo quieren ASAP”, “es super urgente”, “Imposible, no puede esperar a mañana”… ¿os suena? ¿Alguna vez habéis tenido la sensación de trabajar en las urgencias de un hospital o como artificiero de explosivos en lugar de en una agencia de publicidad? No sé qué nos pasa, la verdad. Trabajes para la marca que trabajes al final siempre tenemos esa sensación permanente de vivir en la urgencia. ¿Tan importante es todo lo que hacemos? ¿La sociedad espera impaciente cada campaña que lanzamos? ¿Os imagináis a alguien diciéndole a su pareja que hasta que no salga el nuevo anuncio de una marca X no se va a la cama? ¿O que alguien tras aparcar su coche se quede un buen rato esperando a que salga la nueva cuña de nuestra última campaña? ¿O que alguno cambie la ruta hacia casa por ver la marquesina donde acaban de poner esa gráfica de la que estamos tan orgullosos? ¿Verdad que no?

Pero es que además, ese estrés que vivimos tiene efectos en nuestra salud. Y aunque muchos estudios científicos avalan el estrés a corto plazo como un elemento clave en la sobrevivencia, a largo plazo las consecuencias que acarrea para el cuerpo pueden llegar a ser devastadoras si no le ponemos remedio. 

Irritabilidad, ansiedad, depresión, dolores de cabeza e insomnio cuentan entre las consecuencias más citadas por los especialistas, todos ellos referidos a síntomas relacionados con el comportamiento o el estado mental. "Hay una creciente evidencia de vínculos entre un mal manejo del estrés y las enfermedades físicas", afirma el doctor Daniel K. Hall-Flavin en la página web de la Clínica Mayo.

¿En qué nos afecta?

Sistema inmune: el torrente de hormonas que libera el estrés reduce la respuesta del cuerpo a los invasores exteriores. Virus, bacterias y demás agentes dañinos para la salud lo tienen más fácil para penetrar en nuestro cuerpo. La psicóloga Kristin Hadfield, de la Universidad de Queen Mary en Londres, le dice a la BBC que "el estrés tiene una gran cantidad de efectos negativos en nuestro cuerpo. Cuando estás estresado, eres más susceptible de contraer enfermedades virales". La gripe y el resfriado común, así como otras infecciones, son las más comunes, pero el estrés también puede aumentar el tiempo que toma recuperarse de una enfermedad o lesión.

Sexualidad y sistema reproductivo: si hay algo en lo que coinciden los expertos es que el estrés es agotador tanto para el cuerpo como para la mente. Por eso, dice el American Institute of Stress, no es raro perder el deseo sexual en momentos de mucho estrés. Si el estrés se mantiene durante mucho tiempo, los niveles de testosterona de un hombre pueden comenzar a disminuir. Esto puede interferir con la producción de esperma y causar disfunción eréctil o impotencia. Para las mujeres, el estrés puede afectar el ciclo menstrual. Puede llevar a períodos irregulares, más pesados o más dolorosos. El estrés crónico también puede magnificar los síntomas físicos de la menopausia.

Sistema digestivo: acidez estomacal, reflujo, hinchazón o estreñimiento son algunos de los efectos a largo plazo más incómodos cuando el estrés se vuelve crónico. Es posible que las personas sometidas durante mucho tiempo a estrés no puedan lidiar con este aumento adicional de glucosa. Esto implica un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El estrés puede afectar a la digestión y a cómo se absorben los nutrientes en el intestino.

Corazón y sistema respiratorio: si ya se tiene un problema respiratorio como asma o enfisema, el estrés puede dificultar más la respiración. En situaciones de estrés, el corazón también bombea más rápido. Las hormonas hacen que los vasos sanguíneos se contraigan y desvíen más oxígeno a los músculos, lo que aumenta la presión arterial. Como resultado, el estrés frecuente hace que el corazón trabaje demasiado durante demasiado tiempo. Cuando la presión arterial aumenta, también lo hace el riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque al corazón.

 

 

“Pocas personas saben decir no, muchas no saben aceptarlo. Pero es necesario que sepas decir esas dos letras. No te sobrecargues de trabajo con el que no podrás porque de lo contrario vas a fallar con tus entregas. Esta última recomendación parece fácil pero es de las más complicadas de aplicar”.

 

 

Los músculos: la tensión muscular como consecuencia del estrés puede causar dolores de cabeza, dolor de espalda y hombros y dolores corporales. Pero si todos estos síntomas internos fuera poco, el estrés crónico favorece la aparición de desequilibrios en el comportamiento, como los desórdenes alimenticios o el abuso de drogas o alcohol. "Es difícil pensar en cualquier enfermedad en la que el estrés no pueda desempeñar un papel agravante o en cualquier parte del cuerpo que no esté afectada", explica el American Institute of Stress.

Como veis el estrés que nos autoimponemos (muchas de las veces) solo trae problemas. En este contexto, ¿qué podemos llevar a cabo para disminuir los niveles de estrés que vivimos a diario? 

Aquí tenéis 7 recomendaciones:

1. Concéntrate en un objetivo a la vez. Si estás desarrollando una campaña, por ejemplo, es mejor que te concentres sólo en ella durante el tiempo que has destinado a este trabajo. No todas las personas son capaces de realizar distintas tareas a la vez. Prueba lo siguiente: programa un cronómetro y marca lapsos breves de tiempo en los que te dedicarás exclusivamente a ese pendiente que tienes. Ve aumentando los lapsos para que vayas escalando tu capacidad de concentración.

2. Establece horarios y respétalos. En la misma lógica de marcar tus tiempos con un cronómetro, te será de gran utilidad marcar los lapsos que tienes destinados en el día para realizar diversas actividades. Establece tus horarios tomando en cuenta pausas, descansos, traslados, tiempos de alimentos y respeta tu rutina de tareas.

3. Cuida lo que consumes. La alimentación es determinante en tu rendimiento. Cuida lo que comes, balancea tu dieta y evita demasiadas grasas y azúcares, lo mismo que alcohol y -principalmente- café, el cual te afectará a la larga en lugar de beneficiarte.

4. Duerme a tus horas, levántate temprano. No descansar puede ser uno de los principales motivos para fracasar en tus objetivos. Trata de dormir tus horas completas y ten el hábito de la puntualidad tanto para levantarte como para cumplir con todos tus compromisos profesionales.

5. Aléjate de tu trabajo cuando puedas. El trabajo se queda en el lugar de trabajo. No te lleves el trabajo a tu vida cotidiana, aprende a dividir bien los distintos aspectos de tu vida. Busca tus vías de desconexión.

6. Adiós a la rutina. Debes entender que este tipo de horarios rutinarios pueden fastidiar tu día y dejar anclado el estrés en tu día. Cambia tus actividades.

7. Aprende a decir no. Pocas personas saben decir no, muchas no saben aceptarlo. Pero es necesario que sepas decir esas dos letras. No te sobrecargues de trabajo con el que no podrás porque de lo contrario vas a fallar con tus entregas. Esta última recomendación parece fácil pero es de las más complicadas de aplicar.

Espero que este artículo te ayude a relativizar algunas cosas en tu día a día y que esto te sirva para mejorar tu calidad de vida (y salud). A veces nos dejamos llevar por el ritmo frenético de conseguir más y hacerlo cada vez más rápido, pero no olvidemos que por el camino nos podemos dejar la salud y nuestra relación con la gente que de verdad importa en nuestra vida personal. 

Para acabar, me viene a la mente lo que propuso el Rey de Bhután (un país encajado en el Himalaya) cuando accedió al trono y propuso pasar de pensar en el Beneficio Interior Bruto a pensar en la Felicidad Interior Bruta de sus habitantes. Y ese cambio de mentalidad en el que empecemos a pensar más en lo que nos hace felices en lugar de lo que nos hace más rentables, me parece el primer paso en un camino que nos conducirá a ser más felices. 

¡Qué tengáis un buen día… con menos estrés, espero!

 


Chema Cuesta (Linkedin) es director creativo en la filial española de The&Partnership, agencia creativa y estratégica del grupo WPP. Pertenece a la primera generación de profesionales creativos digitales en España, con más de 20 años de experiencia en agencias creativas y de medios. Es un apasionado de las nuevas tecnologías y del branded content. Desde 2017 lidera la comisión de creatividad y formatos en el capítulo español de la BCMA (Asociación de Branded Content), desarrollando la primera guía de contenidos de marca en el mercado: FOCO. Además, su espíritu inquieto y de ir siempre más allá le ha llevado a formarse en e-commerce y negocios. De largo recorrido profesional, en etapas anteriores ha formado parte del área creativa y estratégica de empresas destacadas en la industria como PHD Spain, September, Btob, Draft FCB Spain, Publicis Spain, TBWA Spain o McCann Spain, entre otras.