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Gol de optimismo

Daniel Campo, director de El Publicista (Columna del nº 229)

El Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 no solo ha puesto las audiencias y la publicidad al rojo vivo, también ha servido para generar confianza en los consumidores, mejorar la maltrecha imagen de España en el exterior para atraer turismo y dar un empuje a la economía después de dos años largos de crisis. La marea roja nos arrastrado a todos, convencidos de que el triunfo de nuestros jugadores en el mayor evento futbolístico del planeta ha producido una inyección de optimismo en el consumo y en la actividad comercial, acosados por la realidad del paro y un panorama que no parecía tornar positivo.
Ya se habla de que la gesta puede hacer revisar al alza las previsiones para el Producto Interior Bruto, por las subidas del consumo de productos de hostelería (cervezas, embutidos, etc) y textil (camisetas, bufandas, gorras…), así como telefonía y viajes, en el mes en que se han ido sucediendo las victorias de La Roja.
En el terreno meramente publicitario, caben reseñar las audiencias históricas cosechadas por las televisiones, sobretodo Telecinco, que claramente han roto los audímetros porque los telespectadores en muchos casos han preferido ver los encuentros de forma colectiva en los bares y en la calle a través de pantallas gigantes, más incluso que sucediera con la Eurocopa. (Alguien debería estimar estos suculentos datos). Por su parte, la publicidad ha alegrado también a la prensa, que ha visto como sus contenidos se demandaban por los lectores y como esto ha obligado a muchos anunciantes, no solo los patrocinadores y colaboradores de la FIFA, a aprovechar esa audiencia cautiva. Incluso anunciantes parásitos han visto como sus estrategias eran más eficaces que los anunciantes oficiales, gracias a una creatividad brillante, como en el caso de Niké frente a Adidas ( según Nielsen Online), o con acciones de guerrilla, como la idea de Bavaria de llevar al campo a 36 mujeres vestidas de naranja para despertar las iras de Budweiser. Y también el sector de los eventos se ha tomado un dulce kit kat en este tiempo, no solo en Madrid sino en otras muchas capitales de España.
El espíritu de equipo de 23 jugadores y un magnifico entrenador han contagiado a los anunciantes y han generado confianza en los consumidores, pero tras las vacaciones habrá que ver como se comporta realmente el mercado. Las agencias de medios retrasan la reactivación a 2011, tras un buen primer semestre y un segundo que no se prevé mejor.