La mujer invisible

Daniel Campo, director de El Publicista (Columna del nº 222)

Ya con el retoque de su marca, el Rethink se presentaba muy femenino, muy de dar un toque de atención de la realidad del mercado y de poner encima de la mesa las reivindicaciones propias de un género que se ve maltratado en muchos aspectos. Reclamaciones en todo caso necesarias y plausibles para buscar la igualdad con el hombre, siempre en las mismas condiciones.
El Rethik-her ha revelado una situación injusta que a veces no es percibida, fruto de una costumbre y una educación histórica, y ha aclamado la necesidad de que el mercado (empresas, agencias y profesionales) piense en femenino para dirigirse a las mujeres.
“Tomamos el 80% de las decisiones de compra, somos el 65% del target a nivel mundial, gastamos un 8% más y recomendamos hasta 27 veces un productos que nos gusta”, decía Avivah Wittenberg-Cox. Una realidad que no tiene la debida comprensión por las empresas, que ni las contemplan como consumidoras ni se dirigen a ellas con su publicidad. Se quejan las mujeres de ser invisibles, de no contar con su empatía, con su forma de ser, a veces bien diferente al hombre. Y de no contar con emisores creativos de su propio género que comprendan mejor las idiosincrasias que llevan consigo. Pero ojo, no se trata de tener creativos/as para cada sexo, sino de formar equipos parejos. Lo que se da en llamar biligüismo, un lenguaje común para hombres y mujeres.
No cabe duda que este siglo será de la mujer y las nuevas tecnologías están de su parte. Las mujeres se definen más conectadas entre si, más ordenadas, más perceptivas y más altruistas, por lo que el entorno digital se hace más acogedor para sus relaciones.
El poder de la mujer será ejercido, pero espero que no cometan los errores que ya ha cometido el hombre, ni se vistan de feminismo. Esto no debe ser una lucha de géneros. Independientemente de ellos, cada uno/a debe destacarse y ser contemplado como es. Y los anunciantes deben tenerlo en cuenta.