Por Lorraine Gallard
La IA ya tiene ley. ¿Y las empresas, ya tienen criterio?
A partir del 2 de agosto entra en una nueva fase la normativa europea sobre inteligencia artificial.
Empieza el enforcement, especialmente en lo que respecta a transparencia y a los grandes modelos de IA como OpenAI, Anthropic, Google o Meta.
Y me parece estupendo. Eso no es una crítica.
De hecho, creo que es imprescindible.
Porque ese artículo no es sobre la nueva normativa, es sobre empezar la casa por el tejado.
Tengo la sensación de que seguimos un paso por detrás.
Es como si las empresas dijeran:
- ¡Queremos cambiar!
Perfecto. ¿Empezamos por arreglar la base?
- No.
¿Revisamos procesos? ¿La organización? ¿La cultura? ¿Cómo trabaja la gente?
- No, no... Queremos IA.
¿Para qué?
- No lo sabemos.
¿Entonces?
- Ahora. La queremos ahora!!!
Y así vamos….
Pero fuera de bromas, durante estos últimos años ha habido bastante barra libre. Cada empresa ha utilizado la inteligencia artificial como mejor le ha parecido, sin demasiadas reglas, políticas ni criterios comunes.
Y ahora eso empieza a cambiar.
Habrá más transparencia. Habrá que explicar cuándo se utiliza IA, en qué medida y para qué. Y eso está bien.
Porque la herramienta puede generar el contenido. Pero quien lo publica, quien lo firma y quien responde por él sigue siendo una persona. ¡¡Un ser humano!!
Nunca la IA.
Y llegamos a la gran polemica: el copyright.
La nueva normativa aumentará la presión para proteger los derechos de autor, documentar la procedencia de los contenidos y exigir mayor transparencia. Probablemente veremos más litigios, sí. Pero también, por fin, más conversación sobre propiedad intelectual.
Y eso ya era hora. Siiiii!!!!!!
Luego vienen los deepfakes.
Habrá que decir cuándo una imagen, un vídeo o una voz han sido generados o manipulados mediante inteligencia artificial. En otras palabras: habrá que explicar cuándo estamos contando una pequeña mentira. O una muy grande - digamos trabajada, elaborada.
Pero hay una parte de la ley que, curiosamente, me parece mucho más interesante y de la que se habla bastante menos.
El AI literacy, una alfabetizacion en el mundo IA.
No basta con tener ChatGPT abierto en una pestaña.
No basta con saber escribir prompts (qué gracia que hace 3 años pensaban que ser ingenieros de promt sería esencial).
No basta con decir que tu empresa "ya utiliza IA". Habrá que entender realmente cómo funciona, cuáles son sus limitaciones, qué riesgos tiene y cuándo merece la pena utilizarla... y cuándo no.
Eso implica definir políticas internas. ¡¡¡Sí, por favor!!!!
Qué herramientas pueden usarse.
Con qué datos.
Para qué proyectos.
Quién revisa el contenido.
Qué información nunca debería introducirse en un modelo. MUY IMPORTANTE!!!!
Y, de repente, llegamos a algo maravilloso. Algo de lo que hablo repetidas veces, espero que no en vano…
Eso del criterio.
Porque cuanto más accesible sea la IA, más importante será la creatividad.
Más importante será la estrategia.
Más importante será la cultura.
Más importante será el pensamiento crítico.
En definitiva, más importante será el criterio.
Generar contenido ya puede hacerlo casi cualquiera.
Elegir qué merece la pena generar sigue siendo otra historia.
Y creo que ese es el verdadero cambio para nuestra industria.
Mucho seguirá siendo pasteurizado, repetido y tal. Como antes muchos modelos en 3D. Pero las grandes ideas y cómo hacerlas, será el diferencial.
Durante años se decía que el valor estaba en la idea más que en la ejecución.
Ahora esa diferencia se multiplica.
La ejecución será cada vez más barata.
El criterio será cada vez más caro.
La buena noticia es que la tecnología se ha democratizado.
La menos buena es que el criterio no.
Todos tendremos acceso a las mismas herramientas.
Pero no todos haremos las mismas preguntas.
No todos tomaremos las mismas decisiones.
Y no todos construiremos las mismas ideas. Con lo que diríamos buenas…
Por eso, en el fondo, creo que esta no es una ley sobre inteligencia artificial. Es una ley sobre personas.
Porque la IA no necesita regulación. Quienes la utilizamos, sí.
La tecnología nunca ha sido el verdadero problema. Siempre lo ha sido el criterio con el que decidimos utilizarla. Y quizá esa sea la mejor paradoja de todas.
Cuanta más inteligencia artificial exista, más humanos necesitaremos para decidir qué merece la pena hacer con ella.
* este articulo ha utilizado IA para investigación, corrección gramatical y generar imagen. La idea, intención y palabras son de la autora ;)

Lorraine Gallard (