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La influencia creativa se impone al algoritmo en el marketing de creadores de 2026

La saturación de contenidos, la fatiga digital y el avance de la IA están redefiniendo el marketing de influencia. Frente a un ecosistema dominado por métricas y automatización, la creatividad, la autenticidad y la conexión humana emergen como las claves para generar impacto real

El marketing de influencia entra en una nueva etapa marcada por el cansancio de las audiencias frente a los algoritmos y la homogeneización del contenido. Así lo recoge el estudio ‘Influencer Marketing Trends 2026: la Influencia Creativa gana al algoritmo’, que analiza los cambios estructurales que atravesará el sector en los próximos meses y plantea que la influencia efectiva ya no depende de dominar la plataforma, sino de construir relatos humanos y culturalmente relevantes.

El informe identifica un entorno digital cada vez más competitivo, en el que la abundancia de contenido y la automatización han reducido la capacidad de sorpresa y conexión. En este contexto, la creatividad vuelve a ocupar un lugar central como herramienta para diferenciarse y generar valor, mientras que el algoritmo pasa a ser un apoyo y no el eje de las estrategias.

Entre las principales tendencias detectadas destaca la fatiga algorítmica y digital, que se traduce en audiencias menos tolerantes a los mensajes repetitivos y excesivamente optimizados. Frente a ello, gana peso la humanización del contenido, con narrativas más imperfectas, honestas y cercanas, que conectan desde la experiencia real y no desde la estética artificial.

El estudio también subraya el auge del User Generated Content (UGC) como uno de los grandes motores de retorno para las marcas. Los contenidos creados por usuarios y comunidades refuerzan la credibilidad, generan afinidad y permiten a las marcas integrarse de forma más orgánica en la conversación cultural. En paralelo, la polarización en redes sociales se consolida como un fenómeno estructural que obliga a las marcas a posicionarse con mayor coherencia y claridad de valores.

Otro de los movimientos relevantes es la vuelta al vídeo largo y la consolidación del podcast como formatos premium. En un entorno dominado durante años por el consumo rápido, estos formatos recuperan espacio al ofrecer profundidad, contexto y una relación más duradera entre creadores y audiencias. La influencia deja de medirse solo en impactos para centrarse en la capacidad de generar comunidades.

El informe también apunta al crecimiento del social commerce y a la creciente importancia del brand safety, en un escenario en el que la reputación y la confianza se convierten en activos estratégicos. La tecnología, y especialmente la inteligencia artificial y la data intelligence, juegan un papel clave para segmentar y personalizar, pero siempre como complemento del criterio humano y no como sustituto de la creatividad.

“El algoritmo es una herramienta, pero no puede sustituir al criterio, a la creatividad ni a la sensibilidad social. La influencia real se construye desde lo humano”, explicaba Sergio Barreda, CEO y fundador de Keepers, en la presentación del informe.

El marketing de influencia de 2026 se aleja de la lógica puramente cuantitativa para abrazar una visión más estratégica y creativa. En un ecosistema saturado, las marcas que logren destacar serán aquellas capaces de entender el contexto social, apostar por narrativas propias y poner a las personas -y no al algoritmo- en el centro de su estrategia.