La marca amplía su programa 'El Abuso No Es Amor' a partir de una investigación internacional que analiza cómo las redes sociales, la vigilancia digital y la inteligencia artificial están transformando las dinámicas de control en las relaciones de pareja
YSL Beauty ha ampliado su programa global 'El Abuso No Es Amor' para abordar las nuevas formas de violencia de pareja facilitadas por la tecnología, desde el control de la ubicación y la vigilancia en redes sociales hasta el chantaje mediante imágenes manipuladas con inteligencia artificial. La iniciativa busca adaptar sus herramientas de prevención a los hábitos digitales de los jóvenes de entre 16 y 24 años.
La actualización se apoya en una investigación cualitativa liderada por la psicóloga y consultora Nina Jane Patel, con la participación de organizaciones especializadas de diez países, entre ellos España, Francia, Estados Unidos y Reino Unido. El informe, titulado 'El Abuso No Es Amor: La imposibilidad de reconocer la violencia de pareja facilitada por la tecnología', analiza las dificultades para identificar comportamientos de control que se han normalizado en las relaciones digitales.
Entre los indicadores recogidos figura el de la organización británica Refuge, que registró un incremento superior al 62% en las solicitudes de ayuda por abuso digital durante 2025. Se trata de un dato de la actividad de esta entidad, no de una estimación de la prevalencia del problema entre todos los jóvenes.
Del control en redes al uso de la IA como herramienta de abuso
La investigación identifica varias barreras que dificultan el reconocimiento de estas conductas. Una de ellas es la normalización de prácticas como compartir constantemente la ubicación, exigir contraseñas o supervisar la actividad de la pareja en redes sociales, comportamientos que pueden interpretarse como muestras de confianza o preocupación.
El informe también apunta a la influencia de determinados hábitos de vigilancia parental y a la falta de un lenguaje que permita a los jóvenes reconocer el control coercitivo. Según el análisis, algunas conductas abusivas se describen como celos, protección o intensidad emocional, lo que dificulta identificar sus consecuencias.
A estas dinámicas se suma la utilización de inteligencia artificial generativa para crear imágenes íntimas falsas, elaborar mensajes de manipulación o reforzar comportamientos de control.
La investigación advierte, además, de las dificultades que encuentran las víctimas cuando las respuestas ante el acoso digital se limitan a recomendar que bloqueen al agresor o abandonen las plataformas.
Nueve señales de alerta adaptadas al entorno digital
A partir de estas conclusiones, YSL Beauty ha actualizado las nueve señales de alerta de su programa para trasladarlas a situaciones habituales en las relaciones digitales. Entre ellas se encuentran el chantaje mediante la amenaza de difundir imágenes o deepfakes, la exigencia de contraseñas, el seguimiento de la ubicación en tiempo real y la imposición de restricciones sobre las personas con las que se interactúa en redes sociales.
La iniciativa también contempla formas de humillación pública, manipulación emocional, aislamiento de grupos de amigos y presión mediante mensajes constantes o confirmaciones de lectura.
Lanzado en 2020, 'El Abuso No Es Amor' se articula alrededor de cuatro líneas de actuación: formación interna, colaboración con ONG, investigación académica y sensibilización pública.

