Internet, en el podio

Daniel Campo, director de El Publicista

A estas alturas de la evolución del mercado, está suficientemente claro que internet (en minúscula) es uno de nuestros medios, que ya está escalando puestos (el tercero, tras la televisión y los diarios) y que está creciendo en la crisis, dentro de un panorama donde todos los demás están en caída libre. Asentado el medio, convertido en el medio de los medios, solo le queda posicionarse en cabeza, como ya hace en otros mercados, como el inglés. Y este camino no lo tardará mucho en recorrer porque su progresión es imparable, solo retrasada por el estadio de la crisis que nos sacude. No tengo dudas de que si no hubiera crisis, el adelanto hubiera sido mayor y más rápido, gracias a su rentabilidad y eficacia probadas.
Los diarios, como ya vimos en el número anterior, están viviendo una situación doblemente embarazosa, la crisis del papel y el despegue del online, que condicionan su futuro. Por su parte, como veremos en el siguiente número, las televisiones se debaten entre el tdt y la fragmentación de las audiencias, como causas externas, y por la soberbia, como mal interno. Y me explico, primero han conseguido la eliminación de la publicidad en Televisión Española. Para ello tendrán que pagar una parte de su financiación y recibirán otra parte, indeterminada, de su facturación publicitaria. Ahora pretenden que a través de la futura Ley Audiovisual se aprueben 29 minutos de publicidad por hora, lo que significa una monstruosa sobresaturación publicitaria sobre el espectador que redundará negativamente en todo nuestro sector y particularmente en sus negocios. Y lo conseguirán, a pesar de las buenas intenciones de la plataforma creada por los anunciantes y apoyada por las asociaciones profesionales para que la publicidad no supere los 12 minutos. Pero bien, como dicen los anunciantes, si prospera el proyecto de ley, se les puede venir en contra a las televisiones, y esto unido a los factores anteriormente descritos, convertirán a las propias televisiones generalistas en víctimas de su propia guerra. Y así, en esta versión adaptada del cuento infantil, todo termina en que internet va escalando puestos hasta convertirse en el primer medio, es si, con paciencia, tesón y creatividad.