La firma estructura una década de campañas de incidencia pública y rechaza el uso de bots y desinformación
En un contexto de polarización y saturación informativa, se ha presentado en Madrid Activismo Digital, una nueva agencia de comunicación estratégica centrada en profesionalizar el activismo digital bajo criterios éticos. La compañía formaliza más de diez años de trabajo previo en campañas de movilización social y presión pública desarrolladas hasta ahora desde la confidencialidad.
La agencia nace con la intención de convertir causas complejas en resultados medibles, combinando generación de opinión pública, movilización de personas reales e incidencia política. Su enfoque no se limita a la gestión de canales o contenidos, sino que se orienta a objetivos concretos, desde cambios regulatorios hasta la activación de movimientos ciudadanos con impacto legislativo y social.
El proyecto recoge la trayectoria de Rafael Pacheco, fundador y CEO, que desde 2015 ha asesorado a empresas, administraciones públicas, patronales y organizaciones sociales en campañas de activismo digital. Con la creación de la agencia, ese trabajo se articula ahora a través de un equipo multidisciplinar de profesionales de comunicación y asuntos públicos, lo que permite abordar estrategias de mayor escala y complejidad.
La metodología de Activismo Digital combina análisis estratégico, monitoreo de la conversación online, construcción narrativa y movilización social. La compañía defiende que el activismo digital debe apoyarse en argumentos verificables y en la participación de ciudadanos reales, evitando prácticas de manipulación automatizada.
Uno de los elementos centrales del posicionamiento de la agencia es su código ético. La firma afirma rechazar proyectos orientados a desinformar, polarizar o atacar a terceros, así como el uso de bots o fake news. Su planteamiento se basa en la legitimidad social y en la capacidad de generar presión pública desde la credibilidad.
Según Pacheco, el activismo digital se ha convertido en una herramienta clave en escenarios de crisis reputacional, disputas regulatorias o debates sociales complejos, donde la respuesta ya no es exclusivamente corporativa, sino pública. En este sentido, la agencia aspira a actuar como intermediaria entre empresas, sociedad civil e instituciones, en un entorno donde la influencia digital tiene cada vez mayor peso en la toma de decisiones.

