Las vacaciones de los españoles ya no se parecen a las de hace veinte años. Se viaja más, se acumulan más escapadas a lo largo del año, los destinos internacionales ganan protagonismo y las experiencias pesan cada vez más frente al turismo tradicional
Las vacaciones han dejado de ser un único viaje largo durante el verano para convertirse en un conjunto de experiencias repartidas a lo largo del año. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden de AIMC Marcas 2026, un estudio basado en cerca de 10.000 entrevistas que muestra cómo los cambios sociales, económicos y tecnológicos han transformado la forma en que los españoles entienden el tiempo libre.
El primer gran dato refleja el crecimiento sostenido de la movilidad. En 2025, el 76,4% de los españoles salió de vacaciones fuera de casa, el porcentaje más elevado de toda la serie histórica y trece puntos por encima del registrado en 2003. El turismo ya no es una práctica reservada a determinadas épocas o perfiles, sino un hábito ampliamente extendido que ha recuperado e incluso superado los niveles previos a la pandemia.
Este aumento del número de viajeros ha venido acompañado de un cambio en la forma de viajar. Los españoles disfrutan hoy de más días de vacaciones fuera de casa que nunca -16,6 de media al año- y realizan un mayor número de escapadas, con una media de 3,8 viajes anuales. Sin embargo, cada desplazamiento es más breve. La duración media de cada viaje se sitúa en 4,4 días, el registro más bajo de toda la serie histórica. El resultado es un modelo vacacional más flexible y fragmentado, donde las escapadas de pocos días ganan terreno frente a las largas estancias estivales.
Otro de los cambios más significativos se encuentra en los destinos elegidos. Aunque España continúa siendo el principal lugar de vacaciones, los viajes al extranjero han experimentado un crecimiento sin precedentes. Cuatro de cada diez viajeros realizaron al menos una escapada internacional durante 2025, una cifra que triplica la registrada en 2003 y evidencia una mayor apertura hacia destinos internacionales, favorecida por una mayor conectividad aérea, la digitalización de la planificación de viajes y una oferta turística más accesible.
La evolución también se aprecia en los medios de transporte. El coche propio sigue siendo la opción mayoritaria, pero pierde protagonismo relativo frente a alternativas que crecen con fuerza. El avión continúa aumentando su peso como consecuencia del auge de los viajes internacionales, mientras que el tren vive uno de los mayores avances del estudio, duplicando prácticamente su utilización respecto a 2020. También crece de forma significativa el uso del coche de alquiler, reflejo de una mayor diversificación de los desplazamientos y de la búsqueda de mayor flexibilidad durante los viajes.
Las preferencias sobre el tipo de vacaciones también muestran una evolución interesante. La playa continúa siendo la opción favorita, pero el turismo urbano es el gran protagonista de los últimos años. Las escapadas a ciudades alcanzan su mejor dato histórico y duplican prácticamente su penetración respecto a 2010, impulsadas por el auge del turismo cultural, las escapadas de fin de semana y la creciente oferta de ocio de las ciudades europeas. El turismo rural también continúa creciendo, confirmando una mayor diversificación de las motivaciones de viaje.
En paralelo, cambian las actividades que los viajeros buscan durante sus vacaciones. Aunque descansar y compartir tiempo con la familia siguen siendo las principales prioridades, las experiencias cobran un protagonismo creciente. Descubrir la gastronomía local y practicar actividades de aventura son los dos hábitos que más aumentan en los últimos quince años, reflejando una tendencia hacia un turismo más participativo y personalizado. El viaje ya no consiste únicamente en visitar un destino, sino en vivir experiencias capaces de generar recuerdos y conectar con la cultura local.
La propia distribución del calendario vacacional también se ha transformado. Por primera vez, las vacaciones realizadas fuera del periodo escolar superan claramente a las concentradas en los meses tradicionales de verano. Este cambio responde tanto a la mayor flexibilidad laboral como a la búsqueda de destinos menos masificados, mejores precios y una experiencia más tranquila, lo que contribuye a reducir progresivamente la estacionalidad del turismo.
En este nuevo contexto también cambia la forma de organizar los viajes. Aunque la planificación independiente sigue siendo la opción preferida, las agencias de viaje recuperan protagonismo tras el retroceso sufrido durante la pandemia. El crecimiento de los viajes internacionales y la creciente complejidad de algunos destinos parecen estar devolviendo valor al asesoramiento especializado, mientras las propias agencias han sabido adaptarse al entorno digital con nuevos servicios y herramientas.
Las conclusiones de AIMC reflejan una transformación profunda del comportamiento turístico de los españoles. El viaje ya no gira únicamente en torno a las vacaciones de verano, sino que se reparte a lo largo del año en múltiples escapadas, combina descanso con experiencias y amplía cada vez más el horizonte geográfico. Más que viajar más lejos, el consumidor actual busca viajar mejor, aprovechar cada oportunidad para desconectar y construir experiencias adaptadas a sus intereses. Un cambio de hábitos que no solo redefine el turismo, sino que también obliga a destinos, marcas y empresas del sector a adaptar su oferta a un viajero más flexible, más informado y con expectativas cada vez más diversas.
