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El lujo se polariza en España, con jóvenes impulsando el gasto

El informe apunta a una fractura en el mercado por la subida de precios, con el turismo VIP como gran motor de rentabilidad

El mercado del lujo en España entra en una nueva fase marcada por la polarización. Mientras el cliente de alto poder adquisitivo mantiene su consumo y los menores de 40 años impulsan el crecimiento, el segmento aspiracional comienza a retirarse ante unos precios que, según el sector, ya superan el valor emocional del producto.

Es una de las principales conclusiones del ‘Barómetro Luxury’, elaborado por Andersen Consulting, Dynata y LLYC, con la colaboración de Luxury Spain, que analiza por primera vez de forma integral el comportamiento del lujo en el país.

Una brecha generacional que redefine el consumo

El informe revela una clara divergencia por edad. Los menores de 40 años prevén aumentar su gasto en lujo un 14,3% en los próximos meses, mientras que los mayores de 55 apenas crecerán un 2,6%.

Más allá del gasto, también cambian los valores. Los jóvenes priorizan la sostenibilidad y el lujo tecnológico, mientras que los perfiles sénior continúan valorando atributos tradicionales como la artesanía, el diseño o la exclusividad tangible.

“El mercado del lujo en España ha superado la fase de crecimiento inercial para entrar en un entorno de polarización y estabilización”, afirma Andrea Colombo, vicepresidente para Europa del Sur y América Latina en Dynata.

El cliente aspiracional, en retirada

La subida de precios está teniendo un impacto directo en el segmento aspiracional, clave para el volumen del sector. Este perfil empieza a desviar su gasto hacia alternativas como el mercado de segunda mano, las experiencias, el bienestar o el ahorro.

“El cliente aspiracional desconecta cuando percibe que el precio sube más rápido que la emoción”, señala Barbara Guillén, directora de estrategia de negocio de LLYC Europa.

Turismo VIP: poco volumen, máxima rentabilidad

Frente a este freno, el turismo internacional de alto nivel se consolida como el principal motor de rentabilidad. Aunque representa solo el 0,2% de las visitas, su gasto medio por estancia alcanza los 6.130 euros, más de cuatro veces el del turista medio.

Estados Unidos y América Latina lideran la conversación digital sobre lujo en España, mientras que Oriente Medio destaca por su potencial de consumo y Asia por su interés creciente, aunque aún presenta barreras informativas.

Un problema de relato, no de producto

El consumidor nacional, mayoritariamente urbano y concentrado en Madrid y Barcelona, se muestra satisfecho con la oferta local (80%). Sin embargo, las marcas internacionales siguen teniendo ventaja en términos de deseo.

“Esto no es un problema de producto, es un problema de reconocimiento, posicionamiento y comunicación”, afirma Fabián González, director del área de lujo en Andersen Consulting.

El estudio apunta a un “déficit narrativo” de las marcas españolas, que no han logrado trasladar su calidad, patrimonio y artesanía a un relato diferencial frente a competidores globales.

Madrid y Barcelona, epicentro del lujo

Geográficamente, el lujo en España tiene dos grandes polos: Madrid, asociada al sector por el 90,5% de los encuestados, y Barcelona (61,1%). Ciudades como Marbella o San Sebastián emergen como destinos aspiracionales en un segundo nivel.

Por categorías, la relojería y joyería lideran la percepción de lujo (57,5%), seguidas de la moda (40,3%) y el sector hotelero (39,4%).

El reto: recuperar la relevancia

Pese a un nivel de satisfacción cercano al 80%, el sector enfrenta riesgos reputacionales importantes: la banalización por exceso de ostentación (37%), las falsificaciones (36,3%) y la subida de precios sin mejora percibida (26,7%). El informe plantea tres líneas de actuación: reforzar la excelencia, apostar por la personalización apoyada en tecnología y mejorar la accesibilidad y el contenido, especialmente en mercados internacionales.

“El lujo en España tiene fortalezas, pero también enormes desafíos como el de la relevancia”, concluye Barbara Guillén, directora de estrategia de negocio de LLYC Europa.

En un contexto de transformación, el sector se enfrenta a una disyuntiva clave: seguir creciendo en precio o volver a construir valor.