La marca abre en Tetuán una exposición gratuita que reúne envases, materiales publicitarios y objetos históricos para recorrer sus más de 75 años de trayectoria
La Casera ha abierto en Madrid un espacio dedicado a repasar sus más de 75 años de historia. La exposición, instalada en la Junta Municipal del Distrito de Tetuán, recorre la evolución de la marca desde sus orígenes en 1949 a través de envases, piezas de fábrica, materiales publicitarios y otros elementos vinculados a distintas etapas de su trayectoria. El museo puede visitarse de forma gratuita hasta el próximo 31 de octubre
La elección del emplazamiento conecta la exposición con el origen de la compañía. La primera fábrica de La Casera se ubicó en 1949 en la calle Cactus, 8, en el distrito de Tetuán, donde la marca ha instalado también una placa conmemorativa. Más de siete décadas después, el barrio se convierte así en el punto de partida de un recorrido por la evolución de una de las marcas históricas del mercado español de bebidas.
El recorrido está organizado cronológicamente y combina paneles informativos con vitrinas que reúnen diferentes objetos vinculados a la historia de La Casera. Entre ellos se encuentran las primeras botellas de vidrio retornable, elementos originales de fábrica, documentos, materiales promocionales y piezas de comunicación de distintas épocas.
Uno de los elementos destacados de la muestra es un SEAT 600 de 1972 que perteneció a la compañía y que fue utilizado por sus comerciales para desplazarse y visitar a clientes. El vehículo forma parte de la colección de objetos con los que la exposición busca reconstruir no solo la evolución del producto, sino también la presencia de la marca en la vida cotidiana y comercial española.
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La historia de La Casera comenzó en Madrid en mayo de 1949, cuando Félix Duffo González puso en marcha la compañía en la calle Cactus. La primera botella salió de la fábrica en mayo de 1950: fueron 1.417 unidades de un litro, elaboradas en vidrio retornable y cerradas con un tapón mecánico de porcelana.
Durante los años cincuenta, el crecimiento de la marca llevó a ampliar su red de producción y distribución mediante acuerdos con fabricantes y embotelladores locales. La compañía llegó a operar con 53 plantas embotelladoras repartidas por España.
Otro de los capítulos de su trayectoria estuvo relacionado con Schweppes. En 1957, La Casera se convirtió en concesionario de la marca en España, una relación empresarial que se prolongó durante décadas hasta que, en 2001, La Casera pasó a formar parte de Schweppes, posteriormente integrada en el grupo Suntory.
La década de los ochenta supuso otro momento relevante para la marca, tanto desde el punto de vista comercial como cultural. La Casera alcanzó entonces una elevada penetración en el mercado de la gaseosa y su comunicación contribuyó a incorporar la marca al imaginario popular. En esos años se popularizó el concepto de tinto de verano asociado a la marca y se lanzó el conocido eslogan “Si no hay La Casera, nos vamos”.
La exposición recupera estos y otros episodios para mostrar cómo la marca ha ido modificando sus productos, su comunicación y su presencia comercial a lo largo de más de siete décadas, al tiempo que algunos de sus códigos han permanecido vinculados a la cultura popular española.
La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de octubre en la Junta Municipal del Distrito de Tetuán, en la calle Bravo Murillo, 357. El horario es de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas, y los sábados de 10:00 a 14:00 horas. La entrada es gratuita.

