La campaña SS26 traslada el icono global a un contexto local con música, streetwear y activación experiencial en Barcelona
JD y Adidas han llevado el lanzamiento de la campaña primavera/verano 2026 de las Superstar a un terreno poco habitual: un kebab del Raval barcelonés. El emblemático Bismillah Kebabish se ha transformado en el escenario de una activación que conecta producto, cultura urbana y territorio bajo el concepto ‘City Take Over’.
La acción convierte un espacio cotidiano en una experiencia inmersiva, reforzando la estrategia de ambas marcas de acercarse a las nuevas generaciones a través de códigos culturales auténticos. El local fue completamente intervenido para integrar la estética de la campaña, generando un entorno donde moda, música y comunidad se entrelazan.
El evento reunió a un centenar de invitados vinculados al streetwear, la música y las redes sociales, con la presencia de artistas como Morad -protagonista del showcase principal-, Baby Pantera o Merca Bae, así como perfiles digitales como Sara Fructuoso y Wizproblema. La propuesta se completó con una experiencia gastronómica diseñada para la ocasión y la posibilidad de acceder en primicia a los nuevos modelos de Superstar.
La elección del Raval y de un espacio como Bismillah Kebabish no es casual. La activación responde a una tendencia creciente en marketing: trasladar grandes iconos globales a entornos locales con significado cultural, generando autenticidad y conexión real con las audiencias. En este caso, la campaña refuerza el vínculo histórico de Adidas con la música y la cultura urbana, al tiempo que consolida la estrategia de JD de construir experiencias más allá del producto.
Ambas marcas ya habían trabajado conjuntamente en iniciativas similares, incluyendo colaboraciones con artistas como Bizarrap.
“Superstar es un icono global y con esta activación hemos querido presentarlo desde un contexto local, auténtico y relevante”, señala Gema de la Morena, associate marketing director Europe de JD.
Más allá del lanzamiento, la iniciativa refleja cómo las marcas están evolucionando hacia modelos de activación donde el producto es solo una parte del relato. El foco se desplaza hacia la experiencia, la comunidad y la generación de contenido, especialmente en entornos urbanos y culturales.
