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La televisión reafirma su papel estratégico en la era de la fragmentación y la IA

AEDEMOTV 2026 ha dejado claro a la industria audiovisual que en un entorno marcado por la saturación, la fragmentación del consumo y la irrupción de la inteligencia artificial, la televisión no solo resiste, sino que redefine su valor como motor de eficacia publicitaria, construcción de marca y generación de demanda a largo plazo

La 41ª edición de AEDEMOTV, celebrada en Zaragoza los días 18 y 19 de marzo, ha servido como punto de encuentro para analizar el presente y futuro del ecosistema audiovisual desde todas sus aristas pasando por el consumo, la medición, la creatividad, la tecnología y el mercado publicitario. Lejos de discursos nostálgicos o triunfalistas, el congreso ha dibujado una industria en plena adaptación, donde la televisión sigue ocupando un lugar central, aunque bajo nuevas reglas.

Uno de los grandes consensos del encuentro ha sido que el consumo audiovisual no deja de crecer, pero sí cambia radicalmente su forma. El modelo “Total Video” se consolida en España, con más de tres cuartas partes de los internautas consumiendo contenidos de manera combinada entre televisión lineal, plataformas y entornos digitales. La audiencia es, por definición, crossmedia, lo que obliga a replantear la planificación publicitaria desde una lógica integrada en la que cada canal cumple un rol específico. En este nuevo escenario, el reto ya no es tanto alcanzar cobertura como optimizar la calidad del contacto, la frecuencia y el contexto en el que se produce el impacto.

En ese contexto de fragmentación, la televisión mantiene como ventaja diferencial su capacidad para generar atención de calidad. Frente a un entorno dominado por la multitarea y la distracción -donde el consumidor puede recibir entre miles de impactos publicitarios al día-, la pantalla grande sigue concentrando momentos de mayor implicación, especialmente en prime time, en contenidos en directo o en formatos de entretenimiento. “No vivimos en el entorno de la atención, sino en la época de la distracción”, apuntaba Candela García. marketing executive política comercial en Publiespaña en su ponencia ‘Ojos que no ven…’.

La atención, de hecho, se ha consolidado como la nueva métrica crítica del sector, desplazando el foco desde la simple visibilidad hacia la capacidad real de influir en el recuerdo, la conexión y el comportamiento.

Sin embargo, captar atención es cada vez más complejo. La saturación publicitaria y la actitud defensiva del consumidor -que en muchos casos evita activamente los anuncios- obligan a elevar el nivel de exigencia. “Cuando capturas la atención, la recompensa es el recuerdo”, concluía Alejandra Chacón, head of strategy en Havas Media Network durante su ponencia ‘No country for old metrics’. En este punto, la creatividad emerge como el principal multiplicador de eficacia. Los datos compartidos durante el congreso refuerzan una idea ampliamente aceptada pero no siempre aplicada y es que la calidad creativa explica una parte mayoritaria del retorno de la inversión y puede llegar a cuadruplicar el impacto de una campaña. En un entorno donde los medios están hiperfragmentados, la diferencia ya no está en emitir más, sino en destacar más a través de este tipo de recursos.

La inteligencia artificial ha sido otro de los ejes transversales de AEDEMOTV 2026, aunque con una lectura matizada. Su impacto es ya tangible en procesos de planificación, producción, análisis y medición, permitiendo automatizar tareas, optimizar campañas y generar insights más rápidos. Sin embargo, el mensaje compartido por la industria es claro, la IA no sustituye el criterio, sino que lo amplifica. Las campañas más eficaces siguen siendo aquellas en las que el liderazgo creativo y estratégico recae en el factor humano, utilizando la tecnología como herramienta y no como sustituto. La eficiencia que aporta la IA convive así con el riesgo de homogeneización creativa si no se gestiona adecuadamente.

Otro de los grandes debates ha girado en torno a la medición, uno de los principales puntos de fricción del ecosistema actual. La proliferación de plataformas, dispositivos y entornos ha generado un sistema fragmentado, con métricas no siempre comparables ni auditadas bajo los mismos estándares.  El sector reclama avanzar hacia modelos crossmedia más integrados, capaces de ofrecer una visión completa del recorrido del usuario y de conectar la exposición publicitaria con resultados reales de negocio. En paralelo, se ha puesto en valor la necesidad de construir sistemas de medición centrados en las personas, no en los dispositivos, que permitan entender no solo qué se consume, sino cómo y por qué. “La recolección del dato empieza en las personas, no en los dispositivos”, subrayaba Julia Sizova, country manager south EMEA para Comscore en la ponencia ‘Reescribiendo las audiencias: del prime time al digital time’. Ponía así el foco en la importancia de construir sistemas de medición que generen confianza y aporten valor real.

En el plano del mercado, el congreso ha servido también para reequilibrar el debate entre corto y largo plazo. En el plano del mercado, uno de los mensajes más contundentes ha llegado de la mano del análisis de Worldpanel by Numerator: el crecimiento de las marcas depende fundamentalmente de la penetración, y no tanto de la fidelidad. En este escenario, la televisión destaca como uno de los principales motores para generar demanda futura y atraer nuevos compradores. La inversión sostenida en medios de alta cobertura se posiciona así como un factor crítico para el crecimiento a largo plazo, frente a una excesiva dependencia de métricas de corto plazo.

El contenido en directo ha emergido como otro de los grandes activos diferenciales del medio. En un ecosistema dominado por el consumo bajo demanda, los eventos en vivo como el deporte, programas de entretenimiento o grandes formatos siguen generando simultaneidad, conversación social y sentido de comunidad. Esa capacidad de convertir el visionado en experiencia compartida refuerza el papel de la televisión como espacio de influencia cultural, más allá de su función publicitaria.

No obstante, el sector también ha puesto sobre la mesa sus propios desafíos. La dificultad para innovar en formatos, la tendencia hacia propuestas más conservadoras, la presión sobre la inversión publicitaria o la necesidad de adaptar contenidos a nuevas generaciones con hábitos radicalmente distintos son algunos de los retos que marcarán la evolución a corto y medio plazo. “Hay menos movimiento de parrilla que hace años, estamos en un momento conservador y cuesta vender”, se apuntó en la mesa de productoras de la tarde del miércoles. A esto se suma una cierta estandarización en las plataformas, que han evolucionado hacia propuestas más generalistas. Además, hay que tener en cuenta un contexto en el que los algoritmos, las plataformas y la inteligencia artificial están redefiniendo incluso la forma en la que se descubren y consumen los contenidos.

AEDEMOTV 2026 finaliza con la idea de que la televisión no ha desaparecido, pero tampoco ha vuelto a ser lo que era. Ha evolucionado hacia un modelo híbrido, integrado en un ecosistema más amplio y competitivo, donde su valor ya no se mide solo en cobertura, sino en atención, contexto, eficacia y capacidad de construir marca a largo plazo. En un entorno saturado, la ventaja ya no está en estar presente, sino en ser relevante. Y en esa batalla, la televisión sigue teniendo mucho que decir.