El país asiático lidera en inteligencia artificial y vehículo eléctrico mientras transforma su mercado interior con una clase media de más de 500 millones de personas
Tras años de dudas vinculadas a la crisis inmobiliaria, China vuelve a situarse en el radar internacional como motor de crecimiento global. Su estrategia de apostar por sectores de futuro como la inteligencia artificial, la robótica, el vehículo eléctrico y las energías renovables, junto con el fortalecimiento del consumo interno, está consolidando al gigante asiático como un referente tecnológico y de mercado.
“China está creciendo al 5,2% y lidera sectores como el vehículo eléctrico, la inteligencia artificial o las energías renovables”, explicó recientemente Joan Esteve Manasanch, director de inversiones de Gesinter, en una entrevista en Radio 5 (RNE).
Un ladrillo debilitado, pero sin efecto contagio
Aunque el mercado inmobiliario sigue sin recuperar su dinamismo tras la burbuja de 2021, su impacto ya no arrastra al conjunto de la economía. La sobreoferta de viviendas, la baja natalidad y el menor atractivo de la inversión en ladrillo han limitado su recuperación, pero el Gobierno chino ha logrado redirigir el crecimiento hacia sectores estratégicos, evitando un colapso como el que se vivió en España durante su propia crisis inmobiliaria.
Tecnología e innovación como ejes de futuro
El verdadero impulso de China proviene de su apuesta por la tecnología. La combinación de estímulos fiscales, políticas públicas ambiciosas y una potente capacidad innovadora ha permitido al país colocarse a la altura de Estados Unidos en la carrera por la transformación digital.
“No solo están invirtiendo, están innovando. Encontramos tecnologías que aún no existen en Occidente”, señaló Esteve, subrayando la capacidad del tejido empresarial chino para generar disrupción en sectores clave.
El consumo interno, un nuevo motor
El crecimiento también está vinculado a la transformación del mercado interno: más de 500 millones de personas han pasado a formar parte de la clase media, un fenómeno equivalente a “que toda la Unión Europea pasara de la pobreza al consumo en apenas una década”, según Esteve.
Esta evolución impulsa un modelo de crecimiento basado en la demanda interna, más orientado al bienestar y al consumidor.
Mercado bursátil atractivo
A nivel financiero, el Hang Seng se ha convertido en la segunda bolsa más rentable del año a nivel global, con oportunidades en empresas tecnológicas y de consumo que ofrecen rentabilidades por dividendo del 7-8%, sin deuda y con crecimiento de ventas sostenido.
En palabras de Esteve: “Ningún otro país combina crecimiento, valoraciones bajas y generación de caja como China”.