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Las marcas españolas crecen un 27% y lideran el avance en Europa

Las 30 marcas españolas más valiosas han experimentado un fuerte impulso en el último año, alcanzando un valor conjunto de 147.000 millones de dólares. El crecimiento está liderado por sectores como la banca, la energía y la moda, en un contexto en el que la fortaleza de marca se consolida como palanca clave de competitividad y resiliencia

Las marcas españolas atraviesan un momento de consolidación y crecimiento en el panorama europeo. El último informe BrandZ de Kantar sitúa a España como uno de los mercados más dinámicos, con un incremento del 27% en el valor agregado de sus principales enseñas durante el último año, una evolución que se eleva hasta el 47% si se analiza el último bienio. Este comportamiento no solo supera al de otros países del entorno, sino que refleja una mayor capacidad de las compañías para construir marcas sólidas en un contexto global cada vez más competitivo.

En lo más alto del ranking, Zara mantiene su liderazgo como la marca española más valiosa, consolidando su posición como referente global de la moda. Junto a ella, BBVA y Santander completan el podio en una edición marcada por el fuerte crecimiento del sector financiero. De hecho, la banca se reafirma como uno de los grandes motores del ranking, concentrando cerca de un tercio del valor total con nueve marcas presentes.

El avance de las entidades financieras responde a una combinación de factores que van más allá del negocio tradicional. En el caso de BBVA, el crecimiento se apoya en una percepción de marca que combina confianza histórica con innovación tecnológica, mientras que Santander destaca por reforzar su conexión emocional con los consumidores a través de iniciativas vinculadas a la educación financiera, el bienestar o la cultura, además de una creciente relevancia en entornos digitales.

El dinamismo del sector también se refleja en el desempeño de CaixaBank, que protagoniza uno de los mayores crecimientos del ranking, evidenciando cómo la consolidación de base de clientes y la capilaridad territorial siguen siendo factores clave en la construcción de valor.

Junto a la banca, la moda continúa siendo otro de los pilares estratégicos de las marcas españolas. El conjunto de enseñas del sector representa más de un tercio del valor total del ranking, lo que confirma el peso de España como potencia global en este ámbito. Más allá del liderazgo de Zara, firmas como Mango refuerzan su posicionamiento gracias a una propuesta basada en el diseño contemporáneo y la conexión cultural con el consumidor.

En esta edición, además, la moda da un paso más con la entrada de Loewe como la primera marca de lujo española en el ranking. Su debut no solo refleja el crecimiento de la categoría, sino también la capacidad de las marcas para generar valor a través de la creatividad, la diferenciación y su impacto cultural.

El listado también incorpora nuevos actores que evidencian la diversificación del tejido empresarial. ABANCA destaca por su posicionamiento diferencial y su comunicación cercana, mientras que Cupra se consolida como una de las marcas emergentes más relevantes en el ámbito de la automoción, especialmente en el contexto de la transición hacia el vehículo eléctrico.

Más allá de los nombres propios, el informe pone el foco en la tendencia estructural de la creciente importancia de la marca como activo estratégico. En un entorno marcado por la volatilidad, la digitalización y el cambio en los hábitos de consumo, la capacidad de ser relevante y diferente se convierte en un factor determinante para sostener el crecimiento y mejorar el poder de fijación de precios.

Este cambio de paradigma también se observa en sectores tradicionalmente consolidados, como el de las bebidas alcohólicas. La evolución hacia alternativas sin alcohol o de baja graduación está transformando la categoría y reduciendo su presencia en el ranking, donde solo figuran Mahou y Cruzcampo. Este ajuste refleja la necesidad de adaptarse a nuevas expectativas del consumidor, cada vez más orientadas hacia la salud y la personalización.

En paralelo, el informe señala oportunidades más allá del ranking. Es el caso de Meliá, que se posiciona como una “joya local” gracias a una propuesta diferencial y una relación sólida con sus clientes, lo que refuerza su potencial de crecimiento futuro.

En conjunto, los datos apuntan a que las marcas españolas están ganando peso en el escenario global, pero su crecimiento dependerá de su capacidad para seguir invirtiendo en relevancia, diferenciación y conexión con el consumidor. En un mercado donde la tecnología redefine los procesos de decisión, la marca continúa siendo el principal elemento capaz de generar valor sostenido a largo plazo.