Las agencias independientes no ahorramos tiempo y dinero: lo transformamos

por Nacho Álvarez-Borrás



My job is turning lead into gold.

Van Morrison, ‘Philosopher’s stone’.



Siempre es igual: comparamos agencias independientes y pequeñas como Apéritif con las grandes y multinacionales y lo primero es señalar la ventaja de que dependemos de nosotros mismos y no de estructuras supranacionales en Londres, París, Chicago o Nueva York con procesos y reportings que consumen tiempo, dinero y, sobre todo, energía.

Obvio, pero no clave: lo fundamental es qué hacemos con ese tiempo, dinero y energía que no consumimos. Porque ahorrar por ahorrar no parece tener mucho sentido.  No, la cosa va de transformar esa energía en algo útil para nuestros clientes y nuestros equipos. Sí, somos alquimistas.

Nosotros hemos transformado 4 conference calls mensuales con un presidente de EMEA en 3 proyectos propios. Porque son la mejor manera de experimentar, de crecer personal y profesionalmente y generan un aprendizaje que no se obtiene en conferencias, master classes o festivales y del que, más temprano que tarde, se beneficiará algún cliente.

También hemos cambiado 45 reuniones globales de una directora creativa por su atención completa a un proyecto de diseño que, en gran parte, ha ejecutado ella misma. Porque es una pena perder grandes talentos para ejecutar en favor de imposibles coordinaciones mundiales o de enormes equipos que no son capaces de hacer lo que ella hace hace mejor que nadie.

En un alarde de magia negra, hemos convertido 15 conference calls de reparto de funciones de diferentes agencias “hermanas” para un concurso en proyectos pensados por el mismo equipo para todas las “bajadas” y ejecutados por los mejores partners, elegidos sin ningún condicionante político. Porque las fronteras y la fragmentación por “expertise” tienen todo el sentido en la ejecución, pero no en la pensada.

Y las cenas: hemos transfigurado 5 comilonas en los mejores restaurantes de la ciudad con líderes de agencias “hermanas” y clientazos en 50 aperitivos con clientes actuales y potenciales. Porque los mejores proyectos no tienen por qué empezar a lo grande: a veces, basta con compartir un sencillo vermú en un bar de la Corredera Baja de San Pablo.

Y, para terminar, 10 estatus internacionales han mutado en un paseo por el Reina Sofía, 3 vueltas por La Central, 7 tortillas en La Ardosa, 4 catas de vino en El Apartamento, una visita a una bodega de la Ribera, 3 cursos de Udacity y un baño en las pozas del arroyo de la Angostura.
Porque la inspiración no suele encontrarse en una sala de reuniones.  Porque si te aburres, también lo harán tus proyectos, tus clientes y tu negocio.

En fin, que el nuestro no será el modelo perfecto para todos y en todo momento, pero sí creemos que es bueno para llevar a cabo los mejores y más divertidos proyectos, no necesariamente los más grandes.


Nacho Álvarez-Borrás

Socio y director de estrategia de Apéritif
www.le-aperitif.com