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Andrea Bilbatúa (NewArt): “Las producciones con solidez narrativa son las que construyen reputación a largo plazo”

Andrea Bilbatúa representa una nueva generación de liderazgo dentro de la industria audiovisual. Al frente de New Art, compañía especializada en servicios de localización, doblaje y postproducción con más de tres décadas de trayectoria, ha asumido el reto de impulsar la evolución de una empresa histórica en un momento de profundos cambios para el sector. La irrupción de nuevas tecnologías, la transformación de los hábitos de consumo y la creciente demanda de contenidos obligan a las productoras y estudios a reinventarse constantemente sin perder de vista la calidad y el valor creativo que los distingue.

Comunicóloga de formación y firme defensora de un liderazgo basado en la empatía, la confianza y el trabajo en equipo, Bilbatúa afronta esta nueva etapa con una visión que combina innovación tecnológica y sensibilidad artística. En esta conversación reflexiona sobre los desafíos que enfrenta la industria audiovisual, el impacto de la inteligencia artificial en los procesos creativos, la necesidad de construir entornos de trabajo más sostenibles y el papel que seguirá desempeñando el talento humano en un ecosistema cada vez más automatizado

 

PERSONAL:

¿Cómo te autodefinirías?

Me definiría como una persona proactiva, resolutiva y profundamente empática. Soy muy transparente, tanto en lo personal como en lo profesional, y creo que la claridad genera confianza. Me motivan los retos y disfruto encontrar soluciones, proponer mejoras y pensar distintas formas de hacer las cosas.

¿En quién te inspiras?

No tengo un único referente. Me inspiran las personas que se atreven a pensar distinto, que asumen riesgos y que entienden el liderazgo como una responsabilidad social. Admiro especialmente a quienes lideran desde la empatía, el ejemplo y la coherencia, quienes demuestran que se puede construir impacto sin perder humanidad.

¿Cuál es tu cita o frase de cabecera?

Mi mantra es siempre buscar el “cómo sí”. Me identifico mucho con la frase “when there is a will, there is a way”.

¿Si pudieras cambiar de profesión, ¿qué te gustaría ser?

Aunque tengo intereses y hobbies fuera de mi profesión, si tuviera que volver a elegir una carrera, volvería a ser comunicóloga. Es una formación amplia, versátil y capaz de dialogar con distintos sectores. Creo que la comunicación es un motor fundamental de nuestra sociedad; sin ella no hay avance posible.

¿En qué momento sentiste que querías liderar, y no solo participar? 

El liderazgo siempre ha sido algo natural para mí. Al llegar a New Art, el momento exigía acción y una reestructura inmediata, y sin pensarlo, asumí ese rol, involucrándome de lleno en los procesos y en la construcción del equipo que hoy tenemos.

¿Crees que faltan referentes femeninos en el sector? ¿Cuáles son los tuyos?

Sí, creo que aún faltan más referentes visibles, especialmente en roles de liderazgo. Hay muchas mujeres sosteniendo proyectos clave, pero no siempre ocupan el espacio público que merecen. Mis referentes son muchas, son mujeres que lideran sin autoritarismo, que confían en sus equipos y que demuestran que se puede ser firme, empática y estratégica al mismo tiempo. Mujeres comprometidas con su industria y con generar constantemente nuevas oportunidades.

En términos de liderazgo, ¿qué valores te definen?

La confianza, el trabajo en equipo y la responsabilidad compartida. Creo que un buen liderazgo se apoya en su equipo, respeta los saberes de cada quien y confía en el proceso. No creo en el autoritarismo; creo en acompañar, en delegar con claridad y en entregar responsabilidades acordes a lo que cada persona puede gestionar.

¿Sientes que el sector de la producción ha avanzado lo suficiente en igualdad de género?

Ha habido avances importantes, pero todavía queda mucho camino por recorrer. La igualdad no solo pasa por estar presentes, sino por tener voz, poder de decisión y reconocimiento real. Creo que el reto ahora es consolidar estructuras más equitativas, donde el liderazgo femenino no sea la excepción, sino parte natural de la industria.


PROFESIONAL:

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo? ¿Y qué es lo que te lleva de cabeza?

Lo que más me apasiona es acompañar la evolución creativa de los proyectos y ver cómo un concepto inicial se convierte en una pieza que conecta con el público. Ser testigo del talento que se reúne en New Art, y facilitar que ese talento pueda expresarse plenamente, es un privilegio. Lo que más nos desafía es mantener una operación impecable en un entorno donde los tiempos son cada vez más cortos y las exigencias técnicas más complejas. El reto logístico es constante, pero también es parte de lo que impulsa a la empresa a mejorar cada día.

¿Cómo definirías el ADN creativo de New Art? ¿Qué diferencia vuestra visión de la de otras productoras actuales?

Nuestro ADN creativo se caracteriza por una mezcla muy equilibrada entre precisión técnica y sensibilidad artística. New Art ha crecido durante tres décadas cuidando el detalle, priorizando la calidad del sonido y la coherencia narrativa. Nuestra diferencia radica en la capacidad de integrar procesos de alto nivel con una visión profundamente humana: entendemos que cada proyecto merece una interpretación honesta y respetuosa de la intención original.

¿Qué tipo de proyectos te apasionan más: los comerciales, los artísticos, los que tienen un componente narrativo fuerte…? ¿Por qué?

Me entusiasman especialmente los proyectos que tienen un fuerte componente narrativo. Cuando un contenido exige profundidad interpretativa, nos permite explorar matices y elevar el trabajo artístico. No importa si se trata de una pieza comercial, cinematográfica o educativa, cuando hay una historia bien construida, el proceso creativo se vuelve mucho más significativo.

Con los cambios en tecnología, medios y consumo audiovisual, ¿cómo crees que debe adaptarse una productora como New Art para seguir siendo relevante en los próximos años?

La adaptación pasa por tres ejes: innovación, formación continua y colaboración estratégica. La tecnología avanza con rapidez y nuestro compromiso es mantenernos actualizados sin perder la esencia que ha definido la calidad de New Art. Integrar nuevas herramientas, capacitar a equipos y fortalecer alianzas con plataformas globales son pasos esenciales para seguir siendo relevantes.

¿Qué opinas de la tendencia a priorizar métricas de consumo (views, likes) sobre la calidad narrativa o artística? ¿Sientes que esto limita la creatividad en la industria?

Las métricas son un indicador útil, pero nunca deben sustituir a la calidad. En New Art creemos que el valor de una obra se mide por su capacidad para perdurar y generar impacto. Es cierto que el mercado exige resultados inmediatos, pero también sabemos que las producciones con solidez narrativa siguen siendo las que construyen reputación a largo plazo. No vemos esta realidad como un conflicto, sino como un equilibrio que debemos cuidar.

En un contexto de saturación de contenidos, ¿qué es lo que para ti le da valor real a una producción audiovisual? ¿Qué mantiene al público conectado?

El valor real proviene de la autenticidad. El público conecta con historias que se sienten honestas, con interpretaciones que respetan la intención original y con un acabado técnico que acompaña la narrativa. Cuando una producción tiene propósito, el público lo percibe y permanece atento, incluso en medio de la saturación.

Con la irrupción de la inteligencia artificial y la generación automática de contenidos, ¿crees que la creatividad humana corre riesgo de diluirse o reemplazarse en ciertos formatos?

La creatividad humana no desaparece. Se transforma. La IA es una herramienta poderosa que puede agilizar procesos, pero la sensibilidad, el criterio y la intuición artística siguen siendo inherentes al trabajo humano. Para nosotros, la IA no reemplaza: complementa, siempre y cuando se utilice con responsabilidad.

¿Crees que el público general está preparado para consumir de forma masiva contenido audiovisual generado con IA, o todavía existe cierta resistencia?

Hay curiosidad, interés creciente y, al mismo tiempo, cierto escepticismo. Todo cambio tecnológico requiere un periodo de adaptación. El público valora la innovación, pero también distingue la autenticidad. Con el tiempo, ambos mundos encontrarán su equilibrio, y las audiencias aprenderán a identificar y apreciar cada formato en su propio contexto.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los clientes al trabajar con productoras y que más te frustran como profesional?

El más habitual es subestimar los tiempos de producción o pensar que la calidad profesional puede acelerarse sin ajustes en alcance o presupuesto. También ocurre que algunos clientes llegan sin una visión clara del resultado que desean. Por eso valoramos tanto el trabajo previo de alineación: cuando las expectativas y los procesos están claros desde el inicio, todo fluye con mayor precisión.

Si miras la industria desde fuera, ¿qué prácticas crees que deberían cambiar urgentemente para que el sector audiovisual sea más sostenible, creativo y ético?

Necesitamos impulsar una cultura de respeto por los procesos y por las personas que los realizan. La industria debe equilibrar mejor las cargas de trabajo, ofrecer condiciones estables y fomentar espacios de formación continua. Un sector sostenible se construye cuando la creatividad no está condicionada por la urgencia, sino respaldada por estructuras sólidas.

¿Qué tendencias del sector audiovisual y de producción te entusiasman ahora mismo, y cuáles te preocupan? ¿Qué tecnologías emergentes revolucionarán la producción audiovisual?

Me entusiasma la integración de tecnologías inmersivas, la expansión del contenido multipantalla y la posibilidad de trabajar con herramientas que optimizan tiempos sin sacrificar calidad. Lo que más observo con prudencia es la velocidad con la que se adoptan ciertos cambios sin una reflexión ética suficiente. En cuanto a revolución tecnológica, la IA generativa, el audio espacial y la automatización inteligente de flujos de trabajo serán determinantes en los próximos años.