María Gracia Banderas ha construido una trayectoria marcada por la convicción de que la comunicación tiene un poder transformador cuando conecta innovación, propósito y educación. Su recorrido profesional refleja una visión profundamente humanista del impacto que puede generar la tecnología cuando se pone al servicio del aprendizaje. Hoy lidera la comunicación global de Odilo, una edtech española con presencia en cinco continentes, desde donde defiende un liderazgo inclusivo y una narrativa capaz de acercar el futuro educativo a millones de personas. Banderas resume un recorrido donde confluyen la vocación, el compromiso con la igualdad y una mirada estratégica hacia el papel de la comunicación en el aprendizaje digital
¿Cómo llegaste al mundo de la comunicación y qué te atrajo del entorno educativo y tecnológico?
Desde muy joven me apasionó contar historias con impacto, lo que me llevó a formarme en periodismo y comunicación. Siempre he creído que comunicar es una de las formas más poderosas de conectar personas, ideas y propósitos. El sector edtech me atrapó porque combina innovación, propósito y capacidad de generar cambio social.
En Odilo puedo trabajar justo en esa intersección: comunicar cómo el aprendizaje continuo impulsa la equidad, cómo la tecnología amplía posibilidades y cómo cada mensaje puede acercar a millones de personas a nuevas formas de aprender.
¿Qué te inspira hoy en tu trabajo en una compañía con impacto educativo global?
Me inspira ver cómo el aprendizaje se convierte en progreso personal y colectivo. En Odilo trabajamos con gobiernos, universidades y empresas que comparten un propósito común: crear oportunidades reales. También me inspira el reto de comunicar innovación educativa de forma clara, humana y cercana.
¿Has sentido en algún momento que ser mujer te ha puesto más difícil avanzar en tu carrera?
Aunque el sector mantiene inercias estructurales que afectan a muchas mujeres, en mi experiencia no me he encontrado con barreras directas. He trabajado en entornos donde la meritocracia, la diversidad y la colaboración formaban parte de la cultura. Aun así, soy consciente de que no todas las mujeres parten del mismo contexto y por eso es crucial seguir impulsando espacios donde nuestras voces tengan peso real.
¿Qué referentes femeninos te han acompañado o inspirado en tu desarrollo profesional?
Mi madre y mis abuelas han sido referentes absolutos: resilientes, inteligentes y trabajadoras. En lo profesional, me inspiran compañeras que lideran desde la empatía, la creatividad y el rigor. Son un recordatorio de que no existe un único estilo de liderazgo y que la diversidad de perspectivas enriquece a los equipos.
¿Qué puede hacer el sector para fomentar más liderazgo femenino en roles estratégicos e internacionales?
Crear entornos donde las mujeres tengan visibilidad, autonomía y acceso a oportunidades reales. El liderazgo femenino se impulsa desde estructuras horizontales, programas de mentoring efectivos, políticas de conciliación robustas y una cultura que valore la diversidad como motor de innovación. También es clave promover la presencia de mujeres en foros internacionales y espacios de decisión.
Odilo ha sido reconocida por TIME y Statista como la primera edtech española. ¿Qué explica ese crecimiento?
Una combinación de innovación, visión global y capacidad de adaptación. Nuestro modelo transforma la manera en que las personas aprenden en un entorno digital único, con impacto en instituciones de cinco continentes. La combinación de tecnología, contenido de primer nivel y un equipo comprometido con la educación como motor de cambio ha sido clave para llegar a 170 millones de usuarios.
La educación personalizada está transformando la formación. ¿Cómo se posiciona Odilo?
Nuestra tecnología de IA recomienda contenido, analiza perfiles y ofrece rutas de aprendizaje hiperpersonalizadas. Transformamos la formación en un activo estratégico. También empoderamos a cada institución para que sea dueña de su entorno formativo, impulsando un aprendizaje continuo y dinámico.
¿Qué papel juega la comunicación en una empresa global con millones de usuarios?
Es un elemento vertebrador. Gestiona realidades culturales diversas y garantiza coherencia y claridad. La comunicación anticipa riesgos, detecta oportunidades y construye relaciones de confianza con instituciones, gobiernos y medios. Nuestro deber es traducir tecnología en beneficios humanos y mostrar cómo transforma el talento en ventaja competitiva.
¿Cómo percibes el nivel de innovación y marketing educativo en España frente a otros países?
España es innovadora, aunque aún no está entre los países más punteros. Ocupa el puesto 29 en el Global Innovation Index y es “innovador moderado” en el European Innovation Scoreboard. Aun así, existen iniciativas pioneras y un dinamismo creciente. Desde una perspectiva global, España tiene bases sólidas y un enorme potencial si acelera la innovación tecnológica y la colaboración público-privada.
¿Qué retos encuentras en comunicar a audiencias tan diversas como gobiernos, escuelas y empresas?
El principal reto es la pluralidad de lenguajes: cada audiencia tiene prioridades distintas, pero la esencia debe mantenerse. Otro reto es la credibilidad: debemos comunicar con rigor, basándonos en evidencias, resultados medibles y transparencia.
¿Qué importancia tiene la reputación de marca en el sector edtech?
Es un activo crítico. Las instituciones solo confían en proveedores que garantizan seguridad, impacto pedagógico y continuidad. Construimos reputación con coherencia, resultados medibles, presencia internacional, transparencia y una narrativa conectada al propósito.
¿Qué tendencias marcarán el futuro del aprendizaje digital?
Tres grandes líneas: hiperpersonalización con IA ética, experiencia omnicanal sin fricciones y un foco creciente en las power skills. Las empresas líderes serán las que conecten tecnología de vanguardia con un propósito humano y transformador.

