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¿Puede una marca ayudar a salvar un oficio? El caso de Campofrío y los charcuteros

La campaña 'Se buscan charcuteros' reúne cerca de 2.000 candidaturas y abre el debate sobre el papel de las marcas en la visibilización de profesiones tradicionales

Lo que comenzó como una singular oferta de empleo ha terminado convirtiéndose en un homenaje colectivo a uno de los oficios más tradicionales de la alimentación. La campaña 'Se buscan charcuteros', impulsada por Campofrío NaturArte junto a InfoJobs, ha recibido cerca de 2.000 candidaturas de personas interesadas en ejercer durante un día como ayudante de charcutería en una pop-up instalada en la Plaza de Callao de Madrid.

La iniciativa culminó con la apertura de este espacio efímero, por el que pasaron más de 700 personas para conocer de cerca el trabajo de los profesionales del mostrador y degustar productos de la gama Campofrío NaturArte. La acción contó además con la participación de los creadores de contenido Javi Maska y Paula Sevillano, encargados de acercar el homenaje a nuevas audiencias.

Más allá de las cifras de participación, la campaña pone sobre la mesa una reflexión sobre el papel que pueden desempeñar las marcas a la hora de dar visibilidad a profesiones tradicionales en un contexto marcado por la falta de relevo generacional.

"Las marcas no pueden resolver por sí solas retos estructurales como el relevo generacional en determinados oficios, que dependen de múltiples factores sociales, económicos y educativos", afirma Natalia Alonso, marketing manager de Campofrío. Y añade que "lo que sí podemos hacer es aportar visibilidad, dignificación y atractivo a esas profesiones, especialmente entre nuevas generaciones. La comunicación puede ayudar a cambiar percepciones, poner en valor el oficio y acercarlo desde un ángulo aspiracional y contemporáneo".

La elección de una oferta laboral como vehículo creativo tampoco fue casual. Frente a una campaña convencional, la marca buscó trasladar el mensaje desde la experiencia directa. "Buscábamos una forma de hacer tangible el homenaje y salir del discurso puramente publicitario. La oferta de empleo nos permitía trasladar el mensaje a la realidad, implicar a personas de forma directa y conectar con el oficio desde la experiencia, no solo desde la comunicación", explica Alonso.

La iniciativa se produce además en un momento en el que gran parte de la compra alimentaria avanza hacia entornos cada vez más digitalizados y automatizados. Frente a esta tendencia, Campofrío reivindica el valor diferencial del mostrador y de los profesionales que trabajan en él. "El entorno de compra está evolucionando, pero el mostrador mantiene un papel muy relevante, especialmente en categorías donde la recomendación experta y la experiencia sensorial son claves", señala la directiva. "Se trata de una evolución donde lo físico y lo digital conviven. El mostrador puede seguir siendo un elemento diferencial precisamente por el valor que aporta: conocimiento, consejo y cercanía".

Para Campofrío, la acción encaja además dentro de un territorio de marca históricamente vinculado a las conversaciones culturales y sociales. "La actualidad y la forma de actuar de los españoles son fuente constante de inspiración para nuestras campañas, con las que deseamos conectar de forma natural con nuestros consumidores desde el optimismo", comenta Alonso. "En este caso, la profesión charcutera es parte de la historia de Campofrío y, a la vez, se enfrenta al reto del relevo generacional. Esta campaña supone una oportunidad para unir creatividad, notoriedad y puesta en valor de un oficio esencial para nuestra categoría".

La respuesta obtenida parece respaldar esa apuesta. Según la compañía, el elevado número de candidaturas y la asistencia registrada durante la activación demuestran que la figura del charcutero sigue gozando de reconocimiento social y mantiene una conexión relevante con los consumidores, incluso en un contexto de transformación de los hábitos de compra.