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El reto pendiente del Tax Free en España

El país concentra el 15% del mercado Tax Free europeo, pero miles de tiendas operan con dificultades para ofrecer este servicio a los viajeros internacionales debido a barreras administrativas vinculadas al régimen de Recargo de Equivalencia

España se ha consolidado como uno de los principales destinos europeos para el turismo de compras. El país concentra actualmente cerca del 15% del mercado Tax Free del continente, con alrededor de 3.000 millones de euros en compras y más de 10,6 millones de facturas asociadas a viajeros extracomunitarios. Sin embargo, una parte importante del comercio minorista sigue encontrando dificultades para participar plenamente en este sistema, a pesar de que desde 2019 cualquier compra realizada por turistas no residentes fuera de la Unión Europea puede acogerse a la devolución del IVA, independientemente de su importe.

El principal obstáculo afecta a los negocios que operan bajo el régimen de Recargo de Equivalencia, una fórmula fiscal habitual entre autónomos y pequeños comerciantes. Según los datos del sector, alrededor de 250.000 establecimientos trabajan bajo este sistema, que representa más de la mitad del comercio minorista español.

A diferencia de las empresas acogidas al régimen general, estos comercios no liquidan el IVA de forma periódica, sino que lo soportan directamente en el coste de adquisición de los productos. Esto complica la gestión de las ventas Tax Free y obliga a tramitar procedimientos específicos ante la Agencia Tributaria para recuperar posteriormente el impuesto.

Como consecuencia, muchos establecimientos optan por ofrecer descuentos directos al turista en lugar de gestionar la devolución del IVA, una práctica que reduce márgenes y limita su competitividad frente a las grandes cadenas comerciales, donde el proceso suele estar plenamente integrado.

El debate cobra relevancia en un contexto en el que distintos actores del sector consideran que el potencial del turismo de compras en España está lejos de haberse agotado. Algunas estimaciones sitúan el volumen potencial del mercado entre los 7.000 y los 10.000 millones de euros anuales si una mayor parte del comercio pudiera acceder de forma sencilla al sistema.

La situación reabre además la conversación sobre la digitalización de los procesos fiscales asociados al turismo internacional y sobre la necesidad de facilitar que el pequeño comercio pueda competir en igualdad de condiciones en un mercado cada vez más relevante para la economía española.

De esta forma, el reto ya no pasa únicamente por atraer visitantes internacionales, sino también por garantizar que el impacto económico de sus compras llegue a un tejido comercial formado mayoritariamente por pequeños negocios.