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Paloma Bas (Thinketers): “Liderar hoy es aprender a surfear la incertidumbre”

El crecimiento de una compañía no depende únicamente de la captación de negocio o de la capacidad de innovar. También exige preservar una identidad propia, construir equipos sólidos y desarrollar una cultura capaz de evolucionar sin perder el foco. Tras más de dos décadas de trayectoria vinculada al marketing, la comunicación y el entorno digital, Paloma Bas afronta desde la dirección general de Thinketers el reto de impulsar una nueva etapa de crecimiento para la compañía. Defensora de un liderazgo basado en la confianza, la escucha y el talento colectivo, reivindica la importancia de las personas como motor de cualquier proyecto y reflexiona sobre los desafíos de liderar en un contexto de cambio permanente. “No sobrevive quien más sabe, sino quien mejor se adapta a las condiciones cambiantes”, afirma

Se incorpora como directora general a un proyecto ya consolidado como Thinketers. ¿Qué le atrajo de la compañía y de este momento concreto de su evolución?

El proyecto me sedujo por la conexión personal, al sentir que compartíamos valores, y también profesional, ya que creía que mi experiencia en el ámbito digital complementaba y venía a potenciar la trayectoria de la compañía y la dotaba de unos skills que a la postre se han mostrado claves a la hora de conectar marcas con audiencias.

Ha desarrollado su carrera en posiciones de alta responsabilidad. ¿Qué aprendizajes de ese recorrido aplica hoy en su rol actual?

La vida es puro aprendizaje y, tanto en lo personal como en lo profesional, he intentado siempre guiarme por la coherencia (entre lo que piensas, dices y cómo actúas), la disciplina y los valores personales (que he tenido siempre muy presentes gracias a mi entorno familiar) y la fuerza del equipo, esto último muy arraigado a mis más de 20 años practicando baloncesto, los últimos de ellos en la liga profesional.

El deporte en equipo te enseña desde muy pronto que el talento individual suma, pero es el colectivo el que realmente marca la diferencia. Y en la dirección creo que lo más importante es manejar la batuta, creando la armonía y confianza necesaria para que el conjunto funcione y fluya. Muchas veces ese trabajo ocurre desde la sombra, facilitando que cada persona dé lo mejor de sí misma y que todas las piezas encajen. Dirigir es, en gran medida, escuchar, ajustar y acompañar, más que imponer, resolver tensiones y alinear intereses.

En los más de 25 años de trayectoria profesional, he aprendido sobre todo lo que quiero y lo que no quiero en mi vida. La importancia de sentirnos parte de algo que merece la pena. Cómo con pequeños detalles del día a día se puede hacer el mundo mejor. Y la importancia de empatizar con la persona que tienes enfrente. Entender por qué se puede comportar de una determinada manera y sacar lo mejor de ella en los diferentes momentos y ‘moods’ por los que atravesamos las personas.

¿Qué buscaba a nivel profesional en esta nueva etapa y cómo encaja con el proyecto de Thinketers?

Había vivido el marketing y la comunicación digital desde el lado de los medios, dirigiendo la revista Interactiva, y desde el lado de las agencias, liderando SrBurns -ahora Burns, the agency-. De entrada, no me apetecía repetir ninguno de los dos lados, y en mi cabeza se abría más universo de cliente e incluso, más allá, de start-up. Pero ante todo me muevo en la vida por valores personales, y con Thinketers me sentí muy identificada, más allá de que como compañía tenía mucho potencial por desarrollar. A día de hoy, echando la vista atrás, siento mucho orgullo de lo que, como equipo, hemos sido capaces de crear y desarrollar alrededor de la creatividad y la producción.

¿Cómo definiría su estilo de liderazgo y qué importancia da a la cultura y a las personas dentro de la organización?

Para mí las personas son todo. Son las que hacen que merezca la pena un proyecto y las que están detrás de su éxito. Liderazgo humano y democrático, desde la confianza y la cercanía y de sentirnos todos parte de algo que merece la pena. Creo en la buena gente y en la gente buena, y por este orden. Un enfoque que combina humanismo + profesionalidad y basado sobre los cimientos de la confianza, el respeto y la admiración por el talento de los compañeros de quien aprender cada día y que nos hace estar orgullosos como equipo.

No se trata solo de dirigir, sino de acompañar y hacer crecer a quienes te rodean. Y donde aprendes que entender hoy a las personas no sirve mañana si no sigues escuchando cada día. Para mí escuchar es una de las cualidades del liderazgo que más admiro, intentar entender los diferentes prismas de una materia antes de decidir, dar espacio para crecer y reconocer el trabajo bien hecho y, por supuesto, tratar siempre con respeto y apoyar al equipo en momentos difíciles.

Desde la dirección general, ¿qué retos implica escalar una consultora sin perder foco estratégico, identidad y calidad en el trabajo? ¿Qué factores son hoy determinantes para un crecimiento sostenible?

Lo principal es tener un criterio, propósito e identidad claros y diferenciales, para construir la cultura y estructuras necesarias que los protejan, independientemente de cuánto crezca o escale el negocio. Es clave cuidar el talento y formar y alinear constantemente a las personas en la manera de pensar y trabajar, porque la calidad no escala sola, sino lo hace a través de cada una de las personas que conforman el equipo en los diferentes niveles. Solo así se logra no perder el alma, cuidar los detalles y estandarizar el servicio y la excelencia que ofrecemos a nuestros clientes.

¿Qué habilidades considera clave para liderar equipos en entornos de cambio constante?

Es como vivir en versión beta constante: nunca estás terminado, siempre estás aprendiendo, ajustando y evolucionando. Analizando el presente pero anticipándote al futuro.

Vivir en un entorno en constante cambio es una escuela y enseña, sobre todo, que acomodarse no es una opción y que es fundamental escuchar y estar conectados con cada momento, para poder anticipar lo que está por llegar y sacar ventaja competitiva. Es clave ser inquieto, curioso, cuestionarse las cosas y no dar nada por hecho. Solo así te puedes mantener en movimiento y destacar en el ecosistema, donde no sobrevive quien más sabe, sino quien mejor se adapta a las condiciones cambiantes. Al final liderar en un mundo que cambia constantemente es como surfear, donde nunca vas a poder controlar el mar, pero sí aprender a leer las olas, mantener el equilibrio y moverte con ellas convirtiendo la incertidumbre en oportunidad.

“El verdadero reto de crecer es no perder el alma por el camino”

¿Ha sentido que ser mujer ha influido en su trayectoria hacia posiciones directivas?

Nunca he sentido límites en mi desarrollo profesional por el hecho de ser mujer. He tenido la suerte de crecer en entornos donde el talento, el compromiso y el trabajo han sido lo que marcaba la diferencia. Sin embargo, eso no significa que la realidad sea igual para todas. A lo largo de mi trayectoria sí he sido testigo de situaciones de desigualdad, sesgos o injusticias que ponen de manifiesto que aún queda camino por recorrer. Por eso creo firmemente en la igualdad de oportunidades, en construir entornos donde todas las personas puedan desarrollarse en función de su talento, su esfuerzo y su capacidad, sin que su género, ni ningún otro factor, sea un condicionante.

¿Qué barreras cree que siguen existiendo para que más mujeres accedan a puestos de liderazgo?

Me gusta adoptar una mirada positiva y, en ese sentido, creo que uno de los avances más relevantes en los últimos años ha sido la creciente visibilidad de mujeres en posiciones de liderazgo, en sectores cada vez más diversos. Este cambio no es menor: contar con referentes reales, tangibles y cercanos tiene un impacto directo en cómo otras mujeres -especialmente las más jóvenes- imaginan su propio futuro profesional. Ver a mujeres liderando equipos, tomando decisiones estratégicas o dirigiendo compañías contribuye a normalizar esa realidad y a romper con estereotipos muy arraigados sobre quién “debe” ocupar esos espacios. No solo amplía el imaginario colectivo, sino que también refuerza la confianza y la ambición individual, porque lo que antes podía parecer excepcional o inalcanzable empieza a percibirse como posible y “legítimo”. Y este cambio contribuye a crear un efecto multiplicador que, poco a poco, va reduciendo barreras y acelerando el acceso de más mujeres a posiciones de responsabilidad.

¿Qué habilidades o actitudes cree que hoy marcan la diferencia en el liderazgo femenino?

Hablar de diferencia esencial entre un líder masculino y uno femenino sería muy simplista. El liderazgo no creo que venga determinado necesariamente por el género, sino por la persona, su contexto y su estilo, que puede ser de tipo más directivo o más colaborativo, más orientado a resultados vs más orientado a personas o más jerárquico frente a uno más horizontal. A día de hoy, creo que evolucionamos hacia un tipo de liderazgo adaptable y humano, que combina firmeza y empatía, visión y cercanía. Un liderazgo donde la persona al mando hace mejor a las personas que lo rodean y sacan su mejor versión.

¿Qué objetivos se marca a corto y medio plazo desde la dirección general?

Hablaría de crecimiento de negocio, pero con foco, protegiendo nuestro relato de empresa y posicionamiento diferencial, la calidad y la rentabilidad. Para lograrlo, es clave priorizar clientes que estén alineados con nuestro posicionamiento disruptivo alrededor de la creación y producción de ‘Content del bueno’. Estos clientes serán los que nos permitan mostrar nuestro mejor ‘saber hacer’ y se convertirán en puerta de entrada de otros clientes que compartan nuestro espíritu inconformista y valores de equipo.

De otro lado, hablamos de crecer manteniendo la excelencia creativa y nuestro sello personal de los entregables y el servicio que ofrecemos, e impregnarlo en todos los niveles y perfiles de la compañía. Porque la calidad escala a través del equipo.

Y de otro lado, la mejora de la eficiencia y la rentabilidad, mejorando márgenes por proyecto, controlando costes de producción, optimizando procesos, tiempos y recursos y detectando nuevas oportunidades, como ha sido la tónica general de Thinketers desde su creación hace más de 30 años.

¿Qué consejo daría a otras mujeres que aspiran a liderar equipos o asumir responsabilidades directivas?

Les diría que no necesitan ser perfectas para liderar, sino ser valientes y constantes. Que sean coherentes, porque el respeto se construye con coherencia y visión, no con autoridad. También les diría que confíen en su criterio, incluso cuando se encuentren en situaciones de incertidumbre y dudas. Que no tengan miedo de equivocarse, porque ahí es donde más se aprende, y que se rodeen de personas que las reten cada día y las hagan mejor. Que sean generosas y empáticas, que entiendan a las personas, porque el liderazgo más importante significa hacer que otros crezcan, y que traten al equipo como les gustaría que les trataran a ellas.